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martes, 18 de agosto de 2009

Ashes of Time (Hong Kong, 1994)


Película de artes marciales de Wong Kar-wai.

No digo de qué va porque no me he enterado de nada. De hecho, ni siquiera la he visto entera. Ya ni recuerdo la última vez que dejé una película a medias, pero es que estaba siendo tan aburrida y tan incomprensible que ya bastante derroche fue perder 33 minutos de mi vida, como para perder también la hora y pico que quedaba.

El cine de Wong Kar-wai nunca me ha entusiasmado, y ninguna de sus películas me fascina, aunque hasta ahora todas las suyas que había visto se dejaban ver, y alguna incluso estaba muy bien. Pero esta... pues eso, confusa y aburrida a más no poder.

A pesar de todo, sí hay un par de cosas destacables. La fotografía es muy buena y el reparto una absoluta maravilla.

Por lo visto al director no le terminó de convencer el resultado (no me extraña) y en 2008 sacó otra versión, Ashes of Time Redux, un poco más corta, con la calidad de imagen mejorada y tal y cual. No sé si me animaré un día a darle una oportunidad para ver si ha arreglado semejante despropósito.

No la puntúo porque sólo he visto el primer tercio, pero imagino que viéndola entera no llegaría al 5 ni de coña.

sábado, 8 de agosto de 2009

Adiós a mi concubina (China, 1993)


China, años 20. Dos chicos se conocen mientras se preparan para ser actores de ópera, y su amistad durará décadas.

Como pone en la carátula, más de 60 críticos están de acuerdo en que es de las 10 mejores películas de su año. Y no se equivocan, no. De las que yo he visto es la segunda mejor, superada sólo por La lista de Schindler, y en algunos aspectos la supera, así que o me he perdido muchos peliculones del 93 o sin duda está entre las mejores de entonces.

Chen Kaige aprovecha la amistad entre estos dos personajes para hacer un recorrido por medio siglo de historia china durante casi 3 horas que se pasan volando.

A ello le ayudan una ambientación espectacular y un reparto que ya quisiera tener cualquier director en una misma película. Destacan en él Gong Li (menuda racha tuvo desde finales de los 80 a mediados de los 90) y, sobre todo y el mejor con diferencia de la película, Leslie Cheung, que se come la pantalla cada vez que aparece en ella.

Los dos compañeros interpretando la ópera que da título a la película

Un 8.