
Este manga es muy especial para mí. Aunque el primer manga que compré fue Dragonball, se podría decir que Kenshin fue el que me inició en esto, ya que Dragonball por aquel entonces simplemente era Dios y estaba a otro nivel, mientras que cuando compré Kenshin ya lo hice empezando a interesarme por el manga en general.
Es un "shonen ostias", pero tiene un no sé qué que lo hace diferente a la mayoría. Está ambientada a principios de la era Meiji (1868-1912) en Japón y el protagonista es un samurái que, a pesar de la prohibición de portar armas que se estableció en este período, lleva una espada con el filo invertido (se ha prohibido volver a matar) y se dedica a vagar por Japón ayudando a la gente. Eso, en principio. En seguida se establece en Tokyo y ya ocurren cosas más serias. Parte quizá de la grandeza de este manga sea cómo el autor modifica acontecimientos históricos reales ocurridos en Japón entonces para su provecho, pero hace que ocurra algo para que pase a la historia como lo que ocurrió realmente mientras que en el manga es otra cosa distinta lo que pasa. Podría poner un ejemplo con el que queda mucho más claro, pero sería un gran spoiler xD.
Los primeros dos tomos se podría decir que son de introducción, donde se nos presenta a algunos de los principales personajes y hay varios combates, uno de ellos especialmente interesante. Los dos siguientes tienen una pequeña saga y son dos de los tomos que más me gustan de los 28 que conforman el manga. Se contrasta con los dos siguientes, que son sin duda los que menos me gustan. Y después, a partir del 7, empieza el meollo del asunto con dos sagas de 11 tomos cada una. Llama especialmente la atención un flashback que hay en una de ellas que dura más de un tomo y que es una verdadera maravilla (y mira que en estos tipos de shonen los flashbacks suelen aburrirme).
A pesar de que el más fuerte de los buenos (como siempre en estos manga) es el protagonista, aquí al menos todos sus compañeros son importantes y hacen casi tanto como él, no como en otros en los que están de adorno y el prota solito se lleva por delante a todos los malos malísimos a la vez que protege a sus pobres (y estúpidos) amigos.
El dibujo está bastante bien, sin ser tampoco el no va más. Como curiosidad diré que Eiichiro Oda, autor de One Piece, trabajó en este manga como ayudante de Nobuhiro Watsuki.

En un futuro incierto (lo mismo puede ser en un mes que en diez) Glénat sacará la edición kanzenban, traducida del japonés (la mía está traducida del francés) con algunas páginas en color en muchos tomos (ojo, no en todos), de mayor tamaño que los míos, y sin esas horribles onomatopeyas que pusieron los gabachos y quedaron en mi edición tapando en ocasiones gran parte del dibujo. ¿Compraré la kanzenban? No debo, pero no sé si aguantaré. Al menos me queda el consuelo de que con lo careros que son en Glénat probablemente el precio me ayude a ser fuerte y resistir la tentación. Si costase 8 euros, como la kanzenban de Dragonball, o incluso 9, supongo que no podría evitarlo, pero me inclino más a pensar que le pondrán un precio de 10.... y quizá peco de optimista y lo ponen a 12.
Lo dicho, un gran shonen. Un 8.