
Tiene gracia que en el título aparezca "de William Shakespeare" cuando Baz Luhrmann ha hecho lo que le ha dado la gana manteniendo los puntos clave de la trama de la obra original. Y, como es habitual en sus películas, el principio es una mierda y luego ya mejora, aunque en ningún momento llega a ser algo digno de mención. Este señor debería haber visto unas cuantas adaptaciones de Shakespeare de Kenneth Branagh, Franco Zeffirelli o Laurence Olivier (de este último no he visto ninguna, pero estoy seguro de que tenía más idea de lo que hacía que Luhrmann) antes de reinventar a placer una de las mejores historias de amor que se han escrito nunca.
Aprueba gracias a unas pocas escenas acertadas (algunas de ellas verdaderamente grandes, lo reconozco) y a ese magnífico final que tiene. Eso sí, que conste que todas estas escenas que destaco son aquellas en las que menos han alterado la obra original.
Un 5.