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martes, 8 de diciembre de 2009

Hana & Alice (Japón, 2004)

Battosai

Hana y Alice son dos amigas cuya relación cambiará tras encontrarse con dos chicos en el metro.

Diga lo que diga voy a salir perdiendo en el "enfrentamiento" con Uli, pero haré lo que pueda.

Hana & Alice es, ante todo, la historia de una amistad. Y en este sentido, aunque quizá en otros aspectos pueda mejorarse, no se me ocurre nada que haya visto o leído que haga mejor las cosas. Shunji Iwai nos muestra la amistad entre las dos chicas de manera totalmente convincente, creíble y realista. Nada de enseñarnos cómo el poder de la amistad lo puede todo, por un amigo se hace lo que sea o esas chorradas que a veces nos pretenden colar en una película o novela barata. Aquí se nos presenta la amistad tal como es realmente. Aunque las dos amigas sean inseparables al principio, eso no impide que bajo determinadas circunstancias su amistad se vaya distanciando, que no deteriorando, y todo con una naturalidad y credibilidad absolutas.

Al mismo tiempo, asistimos a la historia personal de cada una de las chicas por separado. Tanto es así, que aunque el eje central del filme sea la relación entre ambas y eso siga presente en todo momento de una u otra manera, tienen menos escenas juntas que por separado.

En cuanto a las actrices, las dos están geniales. Y punto. Y de propina al final sale un ratillo mi querida Ryoko Hirosue y me alegra el día.

Lo único que no me ha terminado de convencer es la fotografía, más bien feúcha, como acostumbra a ponerla este hombre.

Un 7.


Ulises

Muy largos se hacen estos cinco años sin película de Iwai, ya que ésta que nos concierne es la última vez que el melenas decidió ponerse tras una cámara de forma convencional, cortos y documentales aparte.

Todos tenemos películas que hemos visto más de una vez, más raro las que vemos más de dos veces, y cuando llegas a la decena de veces ya es que tienes un problema. Bueno, pues yo esta película la he visto muchas veces, demasiadas quizás. Para que se entienda, las dos últimas veces las he visto en japonés sin subtítulos para poder apreciar todos los detalles de dirección, aprovechando que los diálogos me los se ya de memoria.

Y es que aunque Lily Chou-Chou sea por y para siempre mi película favorita de Shunji Iwai, en ésta creo que obtiene una perfección formal basada en el detallismo que se me hace inabarcable en cuanto a cosas que ver y que apreciar. Iwai abandona el "feismo" a veces a propósito y a veces casual de lo que era su obra anterior para pasarse a la estética, en todos los sentidos del término. Fotografia, sonido y escenografía estan cuidadas hasta el más mínimo detalle para crear su en principio primera película "agradable", pero con un poso de agriedad que precisamente por el hecho de ocultarse detrás de la hermosa imaginería que se nos presenta, ésta se acentua la percepción final de la obra. La biparidad protagonista le sirve para bajo la capa de una aguda historia sobre adolescentes contada con humor y sensibilidad, volver a mostrar la imagen de una juventud desencantada y despreciada en el personaje de Yu Aoi, sin necesidad de entrar en violencias o extremismos como fue el caso de la anterior, centrándose en un personaje que en vez de rebelarse lo acepta todo con buena cara, aunque ese todo sea lo contrario de lo que desearía que le ofreciera la vida en sus relciones tanto personales como familiares (¡esos padres!).

El lado actoral merece una consideración aparte, ya que en mi opinión pocas veces he visto tanta "química" entre actores como la que muestran las dos interpretes de los personajes principales, por un lado Yu Aoi en una de sus actuaciones al 100% de su capacidad, usease, sublime, y por otro Anne Suzuki en la en mi opinión mejor actuación de su carrera, por debajo de su compañera de reparto (esa es otra liga), pero creando un personaje de una entrañabilidad aplastante.

Naturalmente le doy un 10 de 10. Es que coño ¡estamos hablando de Hana & Alice!

martes, 25 de agosto de 2009

Despedidas (Japón, 2008)

Battosai

Un violoncelista que se ha quedado sin trabajo al disolverse su orquesta vuelve a su pueblo natal, donde acabará trabajando preparando cadáveres para su descanso eterno.

Ese telón de fondo sirve para contarnos la historia de Daigo Kobayashi y la vuelta a sus orígenes, de manera que preparando a los muertos para su despedida final se reencuentra a sí mismo en el pueblo que le vio crecer y aprenderá mucho sobre la vida a través de la muerte.

Conmovedora, aunque quizá un poco previsible en algunos momentos, lo cual no le resta interés a la película. Al espectador occidental puede parecerle un tanto ajena por la diferecia cultural, pero en el fondo no es tan distinto como parece a simple vista, y es que si en algo somos iguales independientemente de la cultura a la que pertenezcamos es en la muerte, que nos hace a todos iguales y frente a la cual reaccionamos de manera muy parecida.

El actor protagonista, Masahiro Motoki, está sencillamente excepcional, y los secundarios que le acompañan no se quedan atrás. El jefe, su mujer (especialmente estos dos, los mejores de la película), su compañera de trabajo... todos están a un gran nivel. A un nivel igual de alto que el de la banda sonora, que casi parece un personaje más, haciendo mucho más emotivas unas escenas que quizá no hallarían el camino al corazón del espectador sin su ayuda. Con decir que es de Joe Hisaishi, uno de los mejores compositores de música para cine del mundo y mi preferido, lo digo todo.

Un 8.



Ulises

Más de 50 años después los premios de la academia de cine norteamericano han vuelto a elegir a una película japonesa "Mejor Película de Habla No Inglesa", y la elegida, como no podía ser menos en unos premios que no se caracterizan precisamente por su devoción al cine de autor menos comercial, peca de los tics y dejes que tanto gustan a la crítica estadounidiense: bonita puesta en escena, efectismo sensible y un comedido pero pulcro trabajo tras la cámara.

No se aleja mucho Departures del cine europeo más esteticista, y en eso sin duda gana puntos para cierta clase de público interesado en el cine de toque personal pero sin caer en radicalidades independientes. Y eso es lo que es Okuribito, una película hermosa en su acabado, simplona en su contenido y repleta de escenas presumiblemente conmovedoras, pero personalmente no veo más que un agradable ejercicio de estilo lastrado por una visión de lo sensible que cae en lo sensiblero, buscando llegar al espectador por medio de escenas externamente con intención de intensidad pero vacias en su fondo. Como un cuadro mal pintado pero con unos colores preciosos.

En lo positivo reseñar el trabajo actoral, con el gran Tsotomu Yamazaki sentando cátedra y una Ryoko Hirosue perfectamente metida en su papel, muy por encima ambos del protagonista principal, un sosete Masahiro Motoki.

Resumiendo, película por un lado para nada representativa del actual cine japonés, pero por otro con un acabado final que sin duda la hará mucho más digerible para el aficionado no iniciado.