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lunes, 27 de julio de 2009

Godzilla (Japón, 1954)


Un monstruo del jurásico aparece en Japón debido a unos experimentos nucleares.

Primera de las 28 películas de Godzilla que llevan hechas en Japón, a lo que habría que añadir la basura que perpetró Roland Emmerich en EEUU.

Me hace gracia que Takashi Shimura apareciera el mismo año en una de las películas más imprescindibles de la historia del cine, Los siete samuráis, y en otra tan prescindible como esta. Eso son altibajos y lo demás tonterías.

La película es aburridilla, tanto por su flojo guión como por el poco interés de las escenas en las que el monstruo causa estragos a la población, que en su día serían muy espectaculares pero han envejecido muy mal. En ese aspecto le da mil vueltas King Kong a pesar de ser 21 años más antigua, o incluso El mundo perdido, de 1925, que siguen impactando a día de hoy. De los efectos especiales puede decirse lo mismo. En su momento, increíbles, ahora, lógicamente, de risa. Además, es tremendamente previsible, aunque no sabría si decir que se debe a que los espectadores de ahora, 55 años después, somos más difíciles de sorprender o porque realmente era así desde el principio.

El filme es además de un entretenimiento una crítica contra los experimentos nucleares y el peligro que supone hacer un mal uso de la ciencia. En ese aspecto sí que cumple más con su cometido.

Supongo que en su día me hubiera parecido muchísimo mejor que ahora, pero aun así se deja ver. Supongo que también que las otras 27 son bastante peores, así que no sé yo si me animaré a ver alguna más.

Un 5.

viernes, 7 de marzo de 2008

Los siete samuráis (Japón, 1954)


Ayer hablé de la primera obra maestra de Kurosawa. Hoy hablo de la tercera (entre medias está vivir), que es además su película más conocida.

En los siete samuráis, unos campesinos descubren que unos bandidos van a atacar su aldea, y deciden que para defenderse deben contratar a varios samurái. Acaban cogiendo a 7, que aceptan defender la aldea a cambio de 3 comidas diarias.

La película dura algo más de 3 horas, pero no se hace nada larga. Está estructurada en 3 partes de aproximadamente una hora cada una. En la primera parte los campesinos descubren el inminente ataque y reclutan a los samurái. En ella vemos también las personalidades de los 7 y a alguno de ellos en acción. En la segunda parte, los samurái entrenan a los campesinos y preparan la aldea para la defensa. En la última, luchan.

Rara vez he visto una película en la que las batallas estén tan bien rodadas y sean tan amenas, y nunca he visto que se hagan mejor. A menudo cuando ves una batalla en una película no te enteras de casi nada de lo que ocurre por movimientos bruscos de cámara que te impiden seguir la acción o por cualquier otro motivo. Aquí sigues perfectamente en todo momento lo que está ocurriendo, sin lugar a error o confusión nunca.



Destacan el samurái interpretado por Takashi Shimura, Kanbei, con una capacidad táctica que le convierte automáticamente en el líder del grupo, el de Toshiro Mifune, Kikuchiyo, de origen campesino y que quiere llegar a destacar como todo un samurái, y Kyuzu (éste es mi preferido) cuyo único objetivo en la vida es perfeccionar el arte de la espada y que es el puto amo, hablando en plata. Por cierto, como curiosidad diré que el actor que interpretaba a este último no había tocado una espada en su vida antes del rodaje de la película y realmente parece un maestro. Los otros cuatro son un joven que está aprendiendo de Kanbei, un antiguo amigo de Kanbei y gran guerrero, otro que es el único capaz de permanecer alegre en (casi) todo momento y, por último, el más experimentado de todos, capaz de salir airoso de prácticamente cualquier situación.

Tras el éxito internacional que supuso, se hizo un remake del oeste, los siete magníficos, que no le llega, ni de lejos, a la suela de los zapatos a la original (como suele ocurrir).

Un 10.

jueves, 6 de marzo de 2008

Rashomon (Japón, 1950)


Primera obra maestra del magnífico Akira Kurosawa, que ganó el Festival de Venecia de 1950, abriendo al cine japonés las puertas de occidente. En unos pocos años llegarían aquí muchas más películas de allí, arrasando en los festivales europeos, sobre todo las de Kurosawa y Mizoguchi.

Una mujer ha sido violada y su marido asesinado. Sin embargo, no se sabe cómo ni por qué, y cada uno da su propia versión del asunto. Hasta el último momento no se sabe lo que ocurrió realmente. Esta forma de narrar los hechos, tan innovadora en su momento, ha sido copiada infinidad de veces, aunque nunca ha alcanzado la maestría con que se utiliza en Rashomon.

Como en casi todas las películas de Kurosawa, están los geniales Toshiro Mifune y Takashi Shimura, a los que acompaña también la inestimable Machiko Kyo. Todos los aspectos técnicos son una maravilla. La película en sí es una maravilla.

Un 10.