
Dos justicieros llegan al pueblo de Appaloosa, donde deciden poner orden.
Qué mal me sienta cuando se desaprovecha un buen guión con una dirección y unos intérpretes mediocres (o malos) destrozando el resultado final. Aquí pasa justo lo contrario. El guión no sirve para nada, y lo mismo que te hace dos personajes buenos (los de Viggo Mortensen y Ed Harris) te hace a otro completamente plano y nada definido (el de Jeremy Irons). Y del de Renée Zellweger mejor ni hablamos. Por si eso fuera poco, la historia es de lo más simple (no hay más que ver la sinopsis que he puesto) y no está desarrollada de manera original ni magistral, lo que sí podría haber hecho que diera de sí.
Al menos no todo es malo. La relación entre los dos protagonistas sí está currada (al menos más que el resto, con lo que sobresale), Ed Harris cumple tanto delante como detrás de la cámara, Viggo está soberbio, Irons y Zellweger no desentonan y la ambientación es espléndida.
Una pena lo que se podría haber hecho con un guión decente (ya no digamos con uno bueno) y manteniendo igual lo demás.
Un 5.