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lunes, 11 de octubre de 2010

Películas que no comento más a fondo por falta de tiempo (37)

Hace dos años y medio me compré 10 películas de Kenji Mizoguchi y hasta hace unos días solo había visto 5, así que le he puesto remedio y he visto las otras 5 en 4 días. Se acabó ya tanta tontería.


Los músicos de Gion (Japón, 1953)

Una adolescente se mete a geisha para poder salir adelante tras la muerte de su madre.

Desolador retrato de dos mujeres (una de ellas interpretada por una jovencísima Ayako Wakao) que se empeñan en seguir un código moral en un mundo en el que no parece estar permitido. Que alguien me explique el título XD.

Un 7.


La calle de la vergüenza (Japón, 1956)

Retrato de 5 putas mientras el parlamento japonés se plantea la aprobación de una ley que prohíba la prostitución.

¿Quién mejor que Mizoguchi, que rodaba como nadie sobre la intimidad femenina, para hacer esta película? La última que hizo, por cierto, ya que murió el mismo año de su estreno. De nuevo sale una jovencita Ayako Wakao, aunque quien sobresale en el reparto es sin duda Machiko Kyô.

Un 8.


La señorita Oyu (Japón, 1951)

Un hombre se casa con la hermana de la mujer de la que está enamorado.

Historia de sacrificios personales por la felicidad de un ser querido que en manos de otro director hubiera podido resultar ridícula, pero Mizoguchi resuelve con talento.

Un 7.


La emperatriz Yang Kwei-fei (Japón, 1955)

El emperador de China encuentra consuelo en una joven plebeya que le recuerda a su difunta esposa.

Primera película en color de Mizoguchi que veo (solo hizo dos así). La parte intimista, chachi piruli; las revueltas, no me interesan lo más mínimo. Por suerte esto último no ocupa gran parte de la película.

Un 7.


Historia del último crisantemo (Japón, 1939)

Desgarradora historia de amor entre un famoso actor caído en desgracia y una criada.

Lástima la excesiva lentitud de algunas escenas, sobre todo teniendo en cuenta que dura casi dos horas y media. Y aun así, qué gran película. De lo mejor que hizo este hombre.

Un 8.



Cada vez que veo algo de Mizoguchi me da rabia la de peliculones que nos habremos perdido entre las más de 50 películas suyas que se han perdido y las muchas que hubiera hecho de no morir tan pronto. Una tragedia, sin duda. Pero bueno, habrá que mirarlo por el lado bueno y disfrutar de las que se conservan.

sábado, 23 de agosto de 2008

Utamaro y sus 5 mujeres (Japón, 1946)


En esta película Mizoguchi nos cuenta la vida de Utamaro, un pintor del Japón feudal que buscaba en prostíbulos mujeres a las que pintar, a la vez que narra historias de personajes cercanos a él.

Bastante interesante, aunque tampoco es nada del otro jueves.

Un 6.

jueves, 21 de agosto de 2008

La mujer crucificada (EEUU, 1954)


Yukiko, una joven estudiante, vuelve a Kioto tras un intento de suicidio fallido al burdel que su madre regenta, desarrollándose poco después un triángulo amoroso.

Interesante tanto por la historia de amor como por el día a día del burdel visto a través de los ojos de la chica, que desaprueba ese medio de ganarse la vida, pero a la vez se encariña con las chicas.

De momento, la que menos me ha gustado de Mizoguchi. Claro que con lo prolífico que era el hombre (sólo entre 1953 y 1955 hizo 7 películas) no le podían salir todo peliculones. Aun así, bastante buena. Y un punto a su favor es su corta duración. con sus 83 minutos resulta muy interesante, mientras que si la hubieran alargado más de la cuenta habría sido bastante aburrida.

Un 6.

lunes, 18 de agosto de 2008

Los amantes crucificados (Japón, 1954)


En Kyoto, en el siglo XVII, la mujer de un hombre rico es acusada falsamente de cometer adulterio con uno de los empleados. Ambos huyen para evitar la pena de muerte que conlleva tal crimen.

Al igual que las otras películas que he visto del gran Mizoguchi, me ha gustado mucho, aunque, lógicamente, no le llega ni a la suela de los zapatos a Cuentos de la luna pálida de agosto ni a El intendente Sansho. Sólo le achaco un fallo, y es que a veces la iluminación es escasa y cuesta distinguir bien lo que ocurre.

Un 7.

sábado, 19 de abril de 2008

Cuentos de la luna pálida de agosto (Japón, 1953)


Acabo de ver por segunda vez esta maravillosa obra maestra de Kenji Mizoguchi. Del pack con 10 películas suyas que compré el mes pasado he revisto esta semana el intendente Sansho y ésta...... y las 7 que aún no había visto no las he tocado xD.

La película cuenta la historia con moraleja incluida de dos campesinos tremendamente ambiciosos que quieren hacer fortuna a causa de la guerra en el Japón feudal. Uno de ellos quiere ser samurái y el otro sólo piensa en enriquecerse vendiendo cerámica, y ambos descuidan sus familias persiguiendo sus objetivos.

La película ganó el león de plata en el festival de Venecia, algo frecuente a principios de los 50 por parte de películas japonesas en distintos festivales europeos. En 1950 Rashomon se llevó el león de oro en Venecia, en 1953 ésta el de plata y en 1954 los siete samuráis y el intendente Sansho se llevaron ex-aequo el de plata (incomprensible que no fuera el de oro) y la puerta del infierno la palma de oro en Cannes. Entre todas, principalmente Rashomon, consiguieron que el cine japonés se fuera abriendo camino en occidente. Con cuentagotas, eso sí. En los oscar estuvo nominada a mejor vestuario. Es una vergüenza que no estuviera nominada a película y director, entre otras categorías (de hecho es una vergüenza incluso que no los ganara) pero para aquella época el hecho de que una película que no era de Hollywood lograse alguna candidatura que no fuera a película extranjera era toda una rareza. Rareza que se repitió con los siete samuráis (sólo a vestuario y dirección artística ¬¬) y con la puerta del infierno (sólo a vestuario), que incluso llegó a ganarlo.

Una obra maestra absolutamente imprescindible. Un 9.

martes, 11 de marzo de 2008

El intendente Sansho (Japón, 1954)


Kenji Mizoguchi es uno de los tres mejores directores de cine japoneses de la historia (los otros son Kurosawa y Ozu), y el intendente Sansho es, si no la mejor, una de sus mejores películas.

Por desgracia, sólo he visto 4 películas de Mizoguchi (a ver si le voy poniendo remedio) y ésta es la que más me ha gustado. Ambientada en el Japón feudal, vemos a lo largo de los años las múltiples desgracias y penurias de una familia. Es bastante dura y cada dos por tres te estás cagando en alguien, pero la considero tan imprescindible como dura.

Por cierto, siendo del mismo año que los siete samuráis, ambas participaron en el festival de Venecia y ambas ganaron ex-aequo el león de plata. No sé quién se llevó el de oro, pero es imposible que fuera mejor que éstas, así que fueron injustos (como a menudo ocurre en los premios cinematográficos).

Un 10.