
Monkey D. Luffy es un joven con el fuerte deseo de convertirse en el rey de los piratas, para lo cual decide salir en busca de aventuras y de tripulantes que se le unan en su misión.
Ese argumento sirve de excusa para darse de leches una y otra vez en un shonen-hostias con las virtudes y defectos de cualquier otro y la particularidad de que en el mundo en que se ambienta hay unas frutas que confieren habilidades especiales a quienes las comen, junto con el inconveniente de hacerles incapaces de nadar e inútiles en el agua. Así, por ejemplo, Luffy es de goma (curioso que siendo de goma no flote en el agua, por cierto), con lo que puede estirarse y realizar ataques de lo más variopintos, y algunos de sus compañeros y enemigos tienen habilidades tales como congelar lo que tocan, resucitar, ser de arena y un largo etcétera. Todo ello contado con un dibujo bastante cutre y con personajes deformes (eso sí, Nami me pone xD), que a pesar de todo me parece bastante apropiado.
En cuanto al esquema narrativo del manga, se repite más que el ajo. Básicamente van a un lugar (generalmente una isla) donde luchan contra un grupo de malos malísimos, se cuenta el pasado de alguien en un flashback que la mayoría de las veces es un coñazo infumable (sólo se salvan el de Nami y, por los pelos, el de Sanji) y, a menudo, se les une un nuevo compañero. Así una y otra vez. También se separan en pequeños grupos (o directamente va cada uno por su lado), a cada uno le ocurre algo y tiene sus combates y acaban juntándose y luchando Luffy contra el más fuerte de los malos. Esto en particular me saca de quicio. Vale que Luffy es el más poderoso del grupo, pero de vez en cuando podía ser otro quien se carga al enemigo final. Sobre los flashbacks resulta curioso que sean tan aburridos a pesar de ser las únicas partes del manga donde los personajes sufren de verdad, les ocurren desgracias, muere gente y, en definitiva, no es el país de la piruleta.
Las peleas suelen ser bastante dinámicas y entretenidas, aunque hay más de una y más de dos de lo más aburridas, lo que se compensa con alguna que otra especialmente espectacular.
Lo que hace que este manga sea ligeramente superior a la media del género son los gags y las gracias que mete el autor con bastante frecuencia y que me han sacado muchas sonrisas y alguna que otra carcajada. De hecho si no fuera por eso no hubiera aguantado tanto. He leído los primeros 50 tomos y de momento lo dejo ahí. No sé si lo retomaré cuando se hayan acumulado bastantes más, cuando termine (lo cual puede ser en 10 o 20 años tranquilamente) o nunca, que aunque me ha entretenido bastante no me quita el sueño saber cómo continúa o concluye.
Un 6.