
Batman se enfrenta al Joker para proteger la ciudad de Gotham.
Aburrida.
La fotografía es demasiado oscura, de modo que en las escenas nocturnas apenas se distingue lo que ocurre e incluso a plena luz del día las imágenes quitan las ganas de seguir viendo el filme. Supongo que pretendían darle un toque lúgrube o algo así, pero les salió el tiro por la culata. Es muy difícil hacer que quede bien una fotografía oscura. A veces se consigue, como en Sweeney Todd: el barbero diabólico de la calle Fleet, de este mismo director, o en Million Dollar Baby, pero cuando sale mal se jodió el asunto. De todos modos aunque no se vea lo que pasa, con lo sosas que son las escenas de acción (incluso para ser del año que es) tampoco nos perdemos gran cosa.
En cuanto a los actores, Michael Keaton no pega ni con cola como Batman y no resulta creíble como Bruce Wayne, aunque esto lo veo más como un fallo del guión y la dirección, que no presentan al personaje como de verdad se comportaría alguien de su condición social y con semejante cuenta corriente, por mucho alter ego que tenga; Kim Basinger ni fu ni fa; y Jack Nicholson, siendo el mejor de la película (debieron llamarla Joker en vez de Batman) sobreactúa un poco.
Y para colmo, lo único bueno, que es la banda sonora, está a tal volumen que da dolor de cabeza. Y si se pone más bajo para evitarlo, apenas se oyen los diálogos. Ya sé que esto es algo por desgracia habitual, pero aquí el cambio es aún más brusco que de costumbre o por lo que sea me ha llamado más la atención. Con lo fácil que sería poner la música relativamente bajita.
No obstante, debo reconocer que una cosa me ha gustado. Aquí Batman mata a los malos, como debe ser, alejándose de las versiones políticamente correctas de superhéroes de los últimos años que lo único que hacen es detenerlos.
Un 4.
