
Tras la trilogía
Donkey Kong Country de Super Nintendo, Rare hizo este
Donkey Kong 64, consiguiendo mantener la calidad en este primer, y hasta el momento único, plataformas 3D del gorila de Nintendo.
El mejor plataformas en 3D que he jugado nunca después de
Super Mario Galaxy (aunque quizá se vea desbancado pronto, ya que ayer empecé
Banjo-Kazooie y pretendo jugar en un futuro próximo también a
Banjo-Tooie y a
Conker's Bad Fur Day, que prometen). Deberemos manejar a Donkey Kong y 4 compañeros suyos a través de 7 mundos (8 si contamos las islas desde las que se acceden a ellos, que también tienen su miga) para poder acceder al octavo y último antes de la batalla final. En ellos habrá que conseguir plátanos, bananas doradas, hadas, medallas, coronas y planos de muy diversas maneras para seguir avanzando en nuestra aventura. Todo ello con un estilo desenfadado y a menudo gracioso.
Cada uno de los Kong tiene sus propias armas y habilidades, que hacen que cada banana dorada sólo se pueda conseguir con uno de ellos. A saber:
-Donkey Kong puede dispararse desde determinados barriles; hacerse invencible, lo cual le permite atravesar lava u otros lugares letales para los demás; y accionar determinadas palancas. Su arma: una escopeta que dispara cocos.
-Diddy Kong puede dar un cabezazo especial, volar con una mochila que tiene acoplados unos reactores y dar saltos increíbles usando su cola como un muelle. Dispara cacahuetes con su pistola.
-Lanky Kong tiene unos largos brazos que le permiten subir cuestas empinadas. Además, metiéndose en un barril determinado podrá moverse con ellos a gran velocidad. Puede hincharse como un globo para florar y tiene una cervatana de uvas.
-Tiny Kong planea con sus coletas (no entiendo por qué se inventaron a ésta en vez de coger a Dixie, que es mucho más mona), puede hacerse diminuta para colarse por cualquier resquicio y teletransportarse de ciertas zonas a otras. Su ballesta dispara plumas.
-Chunky Kong es grandote y fuerte, se puede hacer gigantesco y en ocasiones se vuelve invisible. Tiene un ataque especial demoledor y, por si fuera poco, va armado con su bazooka de piñas.
Aunque quizá parezca que hay pocos mundos, son enormes, y exprimir cada uno al máximo usando todas las habilidades de los Kong es todo un reto. Conseguir completar el juego no es tarea fácil. No en vano, en su día fue el juego en el que había más cosas por conseguir, y creo que no ha sido superado. Concretamente hay 3500 plátanos, 201 bananas doradas, 40 planos, 40 medallas, 20 hadas, 10 coronas, 8 llaves, una moneda Nintendo y una moneda Rare. 3821 objetos en total. Y me enorgullezco de haberlos conseguidos todos varias veces (aunque esta última me he conformado con "sólo" el 98%). Es cierto que con aproximadamente la mitad se puede uno pasar el juego, pero siendo tan divertido lo que hay que hacer para completarlo como lo que no, ¿por qué no seguir?
El juego explota la capacidad de la Nintendo 64 (de hecho necesita el expansion pak, un aparato que daba más potencia a la consola o no sé qué, y venía incluído con el juego), ofreciendo unos gráficos de lo mejorcito que he visto para la misma, y con una banda sonora de lujo que ayer al empezar a jugar a
Banjo-Kazooie, de la misma desarrolladora, descubrí que en muchas de sus melodías es prácticamente igual a la de aquel juego.
Podría seguir escribiendo mucho más sobre las maravillas de este juego, con sus innumerables minijuegos, carreras y diversas maneras de conseguir bananas doradas, pero lo voy a dejar en que es un juegazo y que todo aquel a quien le gusten las plataformas debería disfrutarlo.
Un 9.