
Segunda película brasileña que veo (la otra es Ciudad de Dios, magnífica), trata sobre Dora, una mujer de Río de Janeiro que recorre medio Brasil con un niño pequeño al que apenas conoce para ayudarle a reencontrarse con su padre.
Me ha recordado mucho a El verano de Kikujiro, de Kitano. Aparte de la diferencia obvia de que Kikujiro es comedia y ésta es drama, son muy similares. En ambos casos el adulto acompaña al niño porque se siente obligado, sin importarle (en principio) nada el crío en cuestión, y la relación entre ellos va madurando a medida que avanza la película.
La protagonista, una tal Fernanda Montenegro de la que no había oído hablar hasta que me enteré de la existencia de la peli, estuvo nominada a mejor actriz en los oscar, donde la película competía con dos de directores españoles (La española El abuelo y la argentina Tango) al oscar de mejor película de habla no inglesa. Claro que ese año estaba la vida es bella, así que no había nada que hacer. Además, la película, del director de Diarios de motocicleta, ganó en el festival de Berlín mejor película y mejor actriz. De vez en cuando aciertan en los premios, y ésta ha sido una de ellas.
Un 8.