
5 años antes de que Anthony Hopkins hiciera mundialmente famoso a Hannibal Lecter, Michael Mann rodó Hunter, en la que ya aparecía el personaje, narrando sucesos anteriores a los de El silencio de los corderos. Mucho después, en 2002, se hizo El dragón rojo, que cuenta práctimente lo mismo que esta película. Tienen incluso algunas líneas de diálogo iguales.
Gran decepción. Me ha gustado, sí, pero esperaba un peliculón de mucho cuidado gracias a todas las buenas críticas y ninguna mala que he leído sobre la película, algunas de las cuales decían que es superior a El silencio de los corderos. De hecho, ni siquiera me ha gustado tanto como El dragón rojo, ya que aunque apenas cambian los sucesos de ambas versiones, ésta es inferior en muchos aspectos y superior en muy pocos. Por tanto, a quien ya haya visto El dragón rojo no le recomiendo molestarse en ver ésta, a no ser que le pique la curiosidad de ver cómo es el Lecter de Brian Cox (que casi no sale, por cierto).
Hunter cuenta con un buen reparto encabezado por un joven William Petersen, ahora conocidísimo gracias a haber dado vida a Grissom en CSI, con un más que correcto Brian Cox en un Lecter que ya casi nadie recuerda y un buen elenco de secundarios entre los que está Joan Allen. Ésa es una de sus mayores bazas (aunque superada en la otra versión).
Por otro lado nos encontramos con una banda sonora horrible y que la mayoría de los personajes están poco desarrollados. Se salvan el protagonista y el malo. Sin embargo la ciega, el periodista y Lecter tienen un desarrollo casi nulo. Por si fuera poco, algunos detalles de la trama no quedan del todo bien explicados y pueden dar lugar a confusiones. No es algo serio, pero aleja a un guión, por lo demás muy bueno, de la casi perfección que pudo alcanzar. Yo me he enterado de todo sin problemas porque recordaba El dragón rojo, pero no estoy tan seguro de que lo hubiese entendido sin saber nada de la trama antes.
En lo que sí supera a la otra versión es en la caracterización del malo malísimo. Tal como le han maquillado y con el aspecto que tiene, da más miedo, inspira más repulsión y resulta más creíble que Ralph Fiennes en la otra sin necesidad de que su interpretación sea mejor.
Un 6.
