
Tras una gran tormenta, una niebla misteriosa en la que hay algo que mata envuelve un supermercado en el que hay decenas de personas, que irán enloqueciendo mientras tratan de sobrevivir.
Frank Darabont vuelve a adaptar una novela de Stephen King, cosa que ya hizo con Cadena perpetua y La milla verde. Si bien ésta es la peor de las tres, no está nada mal. Darabont crea con acierto la atmósfera de tensión que requiere una película de estas características y, por si fuera poco, tiene un final realmente cojonudo.
La única pega, su duración. No es que sea especialmente larga (dura 2 horas). Ni siquiera es que se haga larga (al menos no a mí). Pero sí creo que hubiera sido aún mejor durando 15 o 20 minutos menos.
Un 7.