
Un buen día, tras un terremoto, un colegio de educación primaria desaparece por completo. En su lugar sólo queda un socavón enorme. Por otro lado, los alumnos y personal del colegio siguen vivos y el colegio intacto.... en otro lugar, rodeado de la nada. Así, tendrán que hacer lo que sea por sobrevivir y contactar con el exterior, mientras la locura se va apoderando de muchos.
Está muy bien en líneas generales y me parece todo un acierto que los alumnos sean niños en vez de adolescentes, pero esperaba algo más. Y es que tiene unas cuantas incoherencias que le quitan credibilidad al asunto (partiendo de la base de que me creo que desaparece el colegio xD). Por ejemplo, unos alumnos se encuentran una pistola en el patio. Porque sí. ¿De dónde ha salido? Quizá el autor lo explique más adelante, pero no lo creo. Luego, el cocinero entra con la pistola en el aula del protagonista y sus compañeros y uno de ellos dice "sólo le quedan 3 balas". ¿Cómo lo sabe? Incluso si ha contado los disparos no puede saberlo con una pistola. Con un revólver sí, que tienen 6, pero no todas las pistolas tienen cargadores con la misma capacidad.
A pesar de no haberme gustado tanto como esperaba sí me ha gustado bastante, y si se desarrolla en condiciones la historia los siguientes tomos me gustarán aún más, así que seguiré, pero no puedo evitar sentir una ligera decepción.