
Tras dos tomos malísimos (al primero en las impresiones no lo puse tan mal porque lo escribí nada más leerlo y en caliente no se suele pensar lo mismo que un tiempo después en frío, pero es una mierda pinchada en un palo), este manga ya empieza a tener su gracia.
No es más que una historia de aventuras de unos chicos y unos piratas que buscan un tesoro, pero tiene su gracia. Y sus altibajos. De eso es de lo que más tiene. A ratos es verdaderamente cojonuda, a ratos mediocre y al principio, como he dicho antes, malísima.
Si por algo destaca es por el dibujo. No en cuanto a los personajes, que son de lo más normalitos, pero es una pasada cómo dibuja la fauna marina y los barcos. Lo mejor en este aspecto son las escenas de tiburones devorando gente o animales (entre ellos otros tiburones, de hecho), verdaderamente bestiales y de las pocas veces que un manga ha conseguido que me pare a mirar detenidamente algún dibujo (creo que sólo lo han logrado aparte de éste La espada del inmortal y Fushigi Yûgi Genbu. El origen de la leyenda).
Me faltan los dos últimos tomos por leer, pero como se les fue la pinza con el precio no pienso comprarlos. Ya me contó Jeparla con bastante detalle lo que ocurre en ellos, así que aunque no es lo mismo que leerlos, conociendo cómo son los anteriores y sabiendo lo que ocurre en esos no es difícil hacer una valoración global de la obra. Si no fuera por los dos primeros tomos llegaría al notable, pero se queda en...
Un 6.
