viernes, 14 de enero de 2011

Chang-dong Lee. Retrospectiva.

Si algo distingue al cine surcoreano en mi opinión es su capacidad comercial sea cual sea el género o estilo de dirección en que se ubique, sea de intención inminentemente taquillera o con ínfulas autorales, comedia familiar o thriller ultraviolento, algo que da como resultado tanto que su cine "para todos los públicos" suela conllevar una calidad no habitual como que el presuntamente menos comercial consiga llegar a todo tipo de audiencias. Pero aun así debajo de esa generalidad de su industria se mueven una serie de cineastas fuera totalmente de esas intencionalidades, quizás menos en cantidad que en la cinematografía de otros paises pero totalmente trascendentes en el cine de autor fuera de clasificación y géneros concretos. En esta definición entran nombres tan importantes y fundamentales como Sang-soo Hong, Ki-duk Kim o el protagonista de esta retro, Chang-dong Lee.
Definir su cine sería imaginarse una combinación entre estilo contemplativo y pausado, dejando que sus personajes se muestren ante la cámara lentamente y en sus detalles mas íntimos, y una violencia psicológica y emocional casi siempre al límite, con esos mismos personajes aplastados bajo una realidad que no tienen la mas mínima compasión ni por ellos ni por sus circustancias. Vamos, como una mezcla antinatura entre el japonés Koreeda y su paisano Ki-duk.
Primera característica a destacar de su curriculum sería que Chang-dong procede del mundo de la literatura, tanto académico como novelístico. Esta faceta daría lugar a su primer acercamiento al mundo del cine al firmar dos guiones para Kwang-su Park, los de To the Starry Island en el 93 y dos años después el de A Single Spark. Introducido de esta forma ya en la industria de la pantalla grande, decidiría cambiar la pluma por la silla de dirección.


1997 sería el año de su debut con Green Fish, primer paso de una cinematografía fundamental en lo que respecta a la contemplación del alma humana y su lucha por imponerse a los factores externos que arremeten contra ella, a veces con éxito y casi siempre sin el. Makdong (interpretado por Suk-kyu Han), recién licenciado del ejército retorna al hogar materno encontrándose con la realidad de una total falta de expectativas de encontrar empleo y una familia desestructurada: el hermano mayor sufre un retraso mental, el siguiente que es policia padece una creciente dependencia del alcohol que lo tiene al borde del despido, otro se gana la vida vendiendo verduras en su camión, su hermana pequeña se dedica a la prostitución y finalmente su madre parece vivir alejada de la realidad que le rodea. Soñando con conseguir una mejor vida para todos los suyos entra a trabajar para un pequeño jefe gansteril, dispuesto a los sacrificios que sean necesarios para lograr su objetivo.
Película que se mueve entre dos facetas y en ambas de forma brillante. Por un lado está la crónica de un pequeño grupo de delincuentes que intenta sobrevivir ante la presión de grupos mas fuertes, entrando en el terreno del cine de gansters de forma sorprendentemente realista, y por otro el drama de una familia incapaz de salir adelante y de convivir de forma armónica. Finalmente un único sacrificio del protagonista sacará adelante ambas situaciones en uno de esos finales tan Chang-dong, a medio camino entre la tragedia y la esperanza. La película quizás peca de la inevitable bisoñez a la hora de la dirección, algo que sería definitivamente superado a partir de la siguiente, pero si en cambio ya se define plenamente su visión interior del personaje por encima de la exterior y su intención de retratarlo como un ente aislado enfrentado al contexto en que se encuentra.

Si algo se presupone de Chang-dong por su background literario es capacidad para escribir un guión complejo y en este sentido quizás su segunda película, Peppermint Candy, es el ejemplo mas contundente al respecto. Estrenada en el 2000, primero me gustaría señalar la presencia protagonística de dos actores que unos años después me regalarían una de las mejores interpretaciones duales que servidor a visto en esto del séptimo arte, Kyung-gu Sol y So-ri Moon, pero esa es otra historia que aun no toca.
La película se divide en seis capítulos que abarcan de 1999 a 1979, contada temporalmente hacia atrás, la vida de Yongho (Kyung-gu) y de como su personalidad va e/involucionando a raiz de las circustancias que le tocan vivir. De forma totalmente factible vemos como una misma persona puede pasar de un alma en origen sensible y delicada a una personalidad violenta y sin escrúpulos, de un espíritu atormentado por el pasado a la caida en la locura, y todo bajo la sombra del recuerdo de Sunim (So-ri), la que sería el amor de su vida y que de la que se vería alejado por los distintos avatares por los que va pasando. El amplio espacio temporal que abarca la historia también sirve al director para aparte de su característico estudio psicológico de personajes para hacer una retrospectiva de esas dos décadas en Corea del Sur, de su época dictatorial a la democracia, del papel del ejército en la vida social y del bum económico de los 90. Personalmente reconozco que es su filme con el que menos he conectado pero eso no quita que sea fascinante. Mi problema es que con otros quizás he conectado demasiado ^^.

Y llegamos a mi película favorita de Chang-dong, una de las que mas me ha impresionado en mi vida, una película de un dramatismo emocional por momentos casi insoportable y con la anteriormente comentada antológica interpretación de la pareja de nuevo formada por Kyung-gu y So-ri.
Jong-du Hong (Kyung-gu) es un delincuente con un ligero retraso mental que acaba de salir de prisión. Rechazado desde el primer momento por su familia que no quiere saber nada de él casualmente conoce a Gong-ju Han (So-ri), una joven con parálisis cerebral que es explotada por su hermano para conseguir las ayudas estatales que en principio le deberían corresponder a ella. Lo que al inicio es un intento de violación por parte de Jong-du aprovechándose de la condición física de Gong-ju, termina convirtiéndose primero en una intensa relación de amistad y posteriormente de pareja bajo el absoluto rechazo e incomprensión de todos los que les rodean.
Leyendo el argumento creo que es facil intuir que aquí Chang-dong lo tiene todo de cara para ponerse las botas a la hora de describir dos personalidades absolutamente fuera de la normalidad social y la terrible violencia psicológica que sobre ellos ejercen tanto sus familiares como esa sociedad que no quiere en ningún momento aceptar a quienes son tan diferentes de los estándares prestablecidos. Maravillosa, emocionantísima y terrible, y con otro de esos finales equidistantes de la desesperanza y de lo luminoso. Y sin duda gran parte de culpa de ello la tienen dos actores que mas que interpretar a sus personajes parecen vivirlos.

Aquí Chang-dong haría una pausa para ejercer de ministro de cultura de su pais del 2003 al 2004 (vaya, casi igualito que en España), y no volvería a esttrenar hasta el 2007 con la cinta que significaría su consagración internacional definitiva al mismo tiempo que su película con opiniones mas enfrentadas, Secret Sunshine.
Agradezcamos primero al director el descubrirnos a muchos a una actriz de la calidad Do-yeon Jeon, estremecedora en una interpretación que abarca desde la timidez a la sobreexpresividad emocional y de ahí a la locura y el desgarro psíquico.
Como es imposible contar el argumento sin descubrir una parte fundamental del mismo en este caso evitaré hacerlo y me centraré en las dos partes diferenciadas que nos encontramos en esta obra. Su primera mitad mantiene una intensidad cercana al thriller que atrapa irremediablemente, y hace pensar en una clase de filme que desaparece en su segunda mitad, en donde aparece Chang-dong con todo su arsenal habitual y sin la menor compasión por el espectador. Y con esto último me refiero a que el director no tiene ningún miedo en dar un frenazo en seco al tempo que hasta ese momento definía la historia, dando un giro total al argumento y entrando en una para mi fascinante autopsia de las emociones enterradas dentro de la protagonista y como la progresiva liberación de estas la llevan a la pérdida de la cordura y a cuestionarse y cuestionarnos nosotros como espectadores como las restricciones morales pueden ser autoimpuestas como medio para evitar que nuestra estabilidad psicológica no salte en mil pedazos. La polémica utilización de la excusa religiosa como medio para lo antes comentado me parece absolutamente brillante, sin caer en ningún momento en la parodia de las creencias personales en la que un director mas torpe hubiesen irremediablemente caido. En definitiva, película que creo que marca definitivamente el encierro de Chang-dong en su propio universo estilístico y ya definitivamente no rendir cuentas a nadie.

Y llegamos al final de esta historia con su mas reciente película y confirmación creo que ya definitiva de ya no solo la grandeza como creador del director, sino también de lo necesario de su obra en el páramo artística que a veces parece rodearnos.
Poetry, del 2010 se puede ver como una continuación de esa impermeabilidad a referencias exteriores y creación de un lenguaje propio a la que apuntaba Secret Sunshine, pero aquí incluso llevado a mas. Si allí parecía querer jugar con la paciencia del espectador menos complice con la representación de numerosas conversaciones y actos de índole religioso, aquí no tiene problema en dedicar gran parte del metraje al recitado de poesía y a reflexionar sobre ella.
Recuperando para el cine a la retirada Jeong-hee Yun, mito del cine surcoreano y que da una absoluta clase de magisterio de en que consiste eso de ponerse delante de una cámara, Chang-dong vuelve a reflexionar como en la anterior del escapismo y de los medios que utilizamos para poder ejercerlo cuando la desgracia parece no querer abandonarnos en ciertos momentos de nuestra vida.
Mi-ja Yang es una abuela que cuida de su nieto en ausencia de su madre. Recién diagnósticada de alzheimer, descubre la implicación de su nieto en la violación y posterior suicido de una de sus compañeras de clase. Ante la constatación de una realidad a la que no sabe como enfrentarse, decide encerrarse en la obsesión por la poesia y a través de ella redefinir esa realidad que la apabulla. A diferencia de la personalidad de la protagonista de la película anterior, a la que su devoción por la religión como metodo de evasión termina convirtiéndose en la causa de su posterior derrumbe emocional, la mujer interpretada por Jeong-hee si es capaz de utilizar el arte poético como forma de mantenerse estable y de esa manera darse tiempo a si misma para reflexionar en como debe reaccionar ante los acontecimientos que la rodean, llevándonos ella y el director a una conclusión de una tristísima belleza en la que el título de la película alcanza su máxima expresión, final de los de corazón en un puño y ojillos irremediablemente acuosos.

Y aquí llego al final de este repaso a un director absolutamente imprescindible no solo por la calidad de su cine, sino también de lo que cuenta y de como lo cuenta, con un lenguaje propio e intrasferible. Un saludo.

5 comentarios:

Jessica Jones dijo...

He visto Oasis, Secret Sunshine y Poesia, excesivas a mi parecer, solo acabe de ver Secret Sunshine.

Es curiosos que quiza nos es mas dicifil que nos llegue cine a autor estadounidense en nuestro pais y por contrario lo unico que parece que nos llegue de asia sea cine "gafapasta" xD

Battosai dijo...

Yo, como JJ, he visto 3 y solo he terminado Secret Sunshine... que tampoco me gustó, pero al menos aguanté entera. En mi caso las que empecé y no terminé son Oasis y Peppermint Candy.

Uli dijo...

Hacer retros de directores que no le gustan ni a Batto ni a Jessica se está convirtiendo en mi especialidad. Y esperar que la siguiente será la de Koreeda XD

Al menos creo que Yorick es de los mios ^^

Battosai dijo...

Bueno, Uli, si te sirve de consuelo, algunas de Koreeda sí me gustan... aunque otras sean más aburridas que mirarse los pies durante un par de horas seguidas XD.

Desártico dijo...

Uli, aquí tienes un voto de confianza! Muy buena retro y coincido plenamente contigo, Lee Chang´dong es uno de los grandes, grandísimos! Mucho ánimo y espero la de Koreeda con ansia porque es otro de mis emperadores jajaja