lunes, 27 de febrero de 2012

El perro mongol (Mongolia, 2005)


Una niña de una familia nómada encuentra un perro en una cueva. Al volver a casa ilusionada por tener una nueva mascota, se encuentra con que su padre le ordena deshacerse del animal.

A pesar de ser una película de ficción, la trama que hay no es más que una excusa para mostrar el modo de vida de la familia protagonista, por lo que en el fondo tiene un componente de documental bastante importante, no en la forma, pero sí en el fondo.

Deliciosa. Al contrario que La historia del camello que llora, de la misma directora y que no me moló nada, esta me ha gustado, y mucho. A pesar de lo tremendamente sencilla que es y de que no pase casi nada, está hecha con tanto mimo y buen hacer que consigue despertar un cúmulo de sensaciones y ayuda a entender por qué hay quien a esto del cine lo llama arte.

Mención especial merecen la preciosa fotografía y la familia protagonista, una familia real interpretándose a sí misma. También quiero destacar las escenas de tensión, que consiguen poner de los nervios con unas imágenes muy bien escogidas y unas escenas aún mejor dirigidas.

Edito los Batto de 2005 para incluirla.

Un 7.