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viernes, 3 de septiembre de 2010

Tigre y dragón (Taiwán, 2000)

Battosai

Un aventurero y experto espadachín decide dejar ese tipo de vida, pero pronto deberá volver a la acción.

Nunca es tarde si la dicha es buena. Y es que he tardado 10 años en apreciar esta película como se merece. La vi por primera vez en el cine cuando se estrenó en España allá por el año 2001 y no me gustó nada. 3 o 4 años después la volví a ver en la tele... y bueno, no estuvo mal. Pero nada más. Y ahora me ha dado por verla de nuevo y la he disfrutado como nunca. No sé si por estar más habituado al cine y cultura orientales, porque mis gustos han cambiado, porque las otras veces me pilló en un mal momento o por qué, pero lo que importa es que así ha sido.

Su mayor (su único, de hecho) defecto es que no tiene principio. Se supone que una historia debe tener un comienzo, un desarrollo y un desenlace. Pues aquí falta el comienzo. Al empezar la película da la sensación de que falta algo. Después de verla descubrí que la película adapta el cuarto libro de una pentalogía, con lo que no tenemos la información de los 3 primeros libros (ole tus cojones, Ang Lee). Si bien se compensa dando información en los diálogos que nos lleva a imaginar lo que ha ocurrido entre los personajes previamente, sigue quedando en parte esa sensación de que algo se nos escapa.

Por lo demás, maravillosa. Estupendas actuaciones de todo el reparto; bellísima fotografía; magníficas peleas, tanto con armas como sin ellas; una recreación de ensueño de la antigua China; una banda sonora adecuada y versátil, que sirve a la perfección tanto en las escenas de acción como en las dramáticas; un par de historias de amor no especialmente originales pero bien llevadas; y una ágil dirección de Ang Lee, que nos lleva de un lado a otro sin darnos un respiro.


Por cierto, me hace mucha gracia que en los BAFTA de los 14 premios a los que estaba nominada la película uno era actriz principal para Michelle Yeoh y otro actriz secundaria para Zhang Ziyi... ¡cuando Zhang Ziyi tiene el papel más largo de todos con diferencia! ¿De qué van? Y ya que hablamos de premios, me da rabia que de los 10 oscars a los que optaba ninguno fuera para alguno de los actores. Lo mismo me daba para una de ellas que para Chow Yun-Fat.

Un 8.



Ulises

Después de unos años vendido al dolar y a la estética hollywoodense, el señor Ang Lee decidió volver a su Taiwan natal para rodar una obra enorme y que conseguiría llevar el género de artes marciales a una nueva era de popularidad y credibilidad gracias a encuadrarlo dentro de un estilo de cine de autor y poesía visual no habituales. Además, hasta conseguiría influenciar profundamente el posterior trabajo de Zhang Yimou, lo cual de por si ya es un hecho a tener en cuanto a la importancia histórica del filme.

Y lo reconozco, sin atreverme (ni de coña) a comparar la obra en general del taiwanés con la enormidad del maestro mandarín, sí me gusta más esta Tigre y Dragón que las famosas superproducciones de Yimou. Me abruma la belleza de la estética de esa china desértica de algunos pasajes, la poeticidad de un guión sencillo pero concluyente en todos sus giros y unos personajes tan bien definidos como carismáticos. Y claro, tener rondando por la pantalla a nombres como Zhang Ziyi, Chow Yun-fat o la gran Michelle Yeoh no es moco de pavo y algo influye en el resultado final.


Y no, no me olvido de la hermosísima banda sonora de Tan Dun, totalmente inseparable del concepto que buscan transmitir las imágenes.

Pues sí, que la peli me gusta un huevo. ¿Pasa algo?

viernes, 12 de junio de 2009

Red Cliff (China, 2008) y Red Cliff II (China, 2009)


Como ya hice en su día con Kill Bill, comento estas dos películas juntas, ya que se miren por donde se miren no son más que una muy larga que han estrenado en dos trozos. Aún no se ha proyectado en occidente, y por lo que he leído cuando lo haga será como un único filme de unas dos horas y media de duración, con lo eliminarán casi la mitad del metraje.

John Woo vuelve a su país natal tras más de 15 años haciendo películas mediocres o malas en EEUU, como Paycheck, Misión: Imposible 2 o Cara a cara, entre otras. Y lo hace por la puerta grande, rodando este peliculón que adapta el Romance de los Tres Reinos, una novela histórica del siglo XIV que narra una guerra ocurrida más de un milenio antes y que culminó en la batalla del acantilado rojo en el año 208.

Al principio temí que no fuera a gustarme porque los primeros 15 o 20 minutos me resultaron bastante pesados, presentando personajes constantemente y con una batalla que no me gustó demasiado. Afortunadamente, enseguida me di cuenta de que la impresión general de las películas nada tenían que ver con la inicial. El resto de la primera y la segunda entera están a un nivel altísimo en todos sus aspectos.

De los muchos actores que aparecen en la película no hay ni uno que desentone, pero de entre todos, si tuviera que elegir uno me quedaría con Takeshi Kaneshiro, que está verdaderamente espléndido. Y por si fuera poco, se queda con el mejor personaje, un inteligentísimo estratega. Claro que los demás no son moco de pavo, y le acompaña en otro de los 3 papeles más importantes nada menos que Tony Leung. No puedo dejar este apartado sin mencionar a Chi-Ling Lin, que sin haber participado nunca antes en una película ha debutado en el cine a lo grande con ésta y estando a la altura.

Las batallas, y esto os lo dice alguien a quien suelen aburrirle o entretenerle lo justo, salvo la primera, que es la más corta y ya he mencionado que no me terminó de convencer, son una pasada. No sólo por lo bien rodadas que están y la espectacularidad de la que hacen gala, sino por lo bien que las planifican (y con esto me refiero a los personajes, no a los cineastas). La propia estrategia que llevan a cabo es más impresionante que las batallas en sí.

La ambientación hace quedar mal a muchas de las superproducciones de Hollywood. Tanto el vestuario como los efectos especiales y los escenarios son verdaderamente espectaculares, y los acompaña una banda sonora que se adecúa perfectamente a la película y cuyo tema principal no he podido evitar tararear mentalmente durante varios días después de haber visto la película. Esa es una de las mejores maneras de saber si una banda sonora es buena. Si tras ver la película se te queda grabada en la mente durante un tiempo, lo es.

No sé cómo pretenden acortarlo para estrenarla en occidente. Incluso quitando la mitad del metraje de las batallas, cosa que no creo que hagan porque probablemente sea lo que más venda, habría que quitar más de una hora del resto, que es lo más importante y, en definitiva, lo mejor. Sí que hay unas pocas escenas algo lentas que se podrían acortar o incluso quitar enteras sin perjudicar seriamente el resultado final, pero no suman ni media hora entre las dos películas.

Por último, mencionaré que si escojo una (cosa que no habría que hacer, ya que son un todo y la una no funciona sin la otra), es la segunda. Más que nada porque, como mencioné, el principio de la historia es lo que menos me va, y evidentemente está en la primera película.

Un 8.

domingo, 11 de enero de 2009

Aliento (Corea del Sur, 2007)


Aliento narra la historia de amor entre una mujer engañada por su marido y un preso en el corredor de la muerte con tendencias suicidas.

Como en muchas otras de las películas de Kim Ki-duk, el protagonista no habla (lo cual no significa necesariamente que sea mudo), pero eso no supone un lastre para la película ni mucho menos, ya que el director coreano narra la historia con soltura y consigue que el personaje sea expresivo y transmita lo que siente sin necesidad de hablar. También como viene siendo habitual en él, cuenta una historia que a priori no tiene pies ni cabeza de manera que, no sólo te la crees sino que hasta parece de lo más natural, sin cuestionarte el comportamiento de personajes que difícilmente se comportarían así en la vida real.

Mención especial merecen las escenas en las que se reúnen en la sala de visitas y la mujer empapela las paredes con las estaciones. No tienen precio.

Un 7.