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domingo, 4 de septiembre de 2011

13 asesinos (Japón, 2010)


Un samurái recibe el encargo de formar un grupo de guerreros para matar al hermano del shogun y evitar que destroce el país en cuanto ostente el cargo para el que le han designado. Así, unos pocos hombres deberán enfrentarse a un pequeño ejército.

La inmensa mayoría de películas de Takashi Miike que había visto no me habían gustado nada. Solo una me pareció mínimamente decente. Con esos antecedentes, no esperaba gran cosa de 13 asesinos. De hecho, a punto estuve de no verla. Ahora ya no importa que las otras no me gustasen. Esta me ha gustado por todas, y más. Y es que nos encontramos ante una de las mejores películas del año pasado.

Miike se toma su tiempo para presentar la historia y a los personajes. Tras un buen rato haciendo que odiemos al malo y que comprendamos a los asesinos que preparan el atentado, viendo cómo preparan el plan y sin que haya ni pizca de acción, ¡zas! Nos encontramos con una de las mejores batallas que se han rodado en mucho tiempo. La acción se hace esperar, sí, pero merece la pena porque no hay ni un solo fotograma que sobre en toda la lucha. Está todo estudiado a la perfección, tanto en el desarrollo de la propia batalla, haciendo creíble que 13 hombres puedan hacer frente a cientos, como en la planificación del rodaje. Y lo mejor de todo es que la espera para llegar a la lucha no se hace nada pesada, ya que la parte previa es igual de buena, si no más, y contiene una de las escenas más impactantes que he visto en mucho tiempo, la de la mujer a la que han cortado las extremidades y la lengua. Es en esa escena donde nos damos cuenta de la barbarie que asolaría el país si no se le pone remedio quitándole la vida al hermano del shogun. Es en esa escena tan brutal y demoledora como necesaria donde nos ponemos sin ninguna duda del lado de los asesinos.


En el reparto están todos a un nivel excepcional, pero quiero destacar a Kôji Yakusho y a Goro Inagaki, que ya trabajaron juntos en la magnífica University of Laughs. En cuanto a Yakusho, a pesar de que es uno de los mejores actores de su país e incluso del mundo, jamás me lo hubiera imaginado haciendo de samurái. Y lo hace a las mil maravillas, como todos sus papeles. En el caso de Inagaki, es increíble cómo es capaz de mostrar semejante maldad de una manera tan pasiva, mostrando tal indiferencia ante todo.

Al ver esta película me pregunto... si eres capaz de esto, ¿por qué has hecho tanta mierda, Miike?

Y a pesar de todo, me resisto a llamarla obra maestra. Se queda a las puertas de serlo, pero un par de momentos en los que intenta hacer gracia sin necesitarlo ni conseguirlo y cierto detalle que no sé a qué viene (la "resurrección" al final del decimotercer asesino) me han descolocado un poco. Nada grave, sigue siendo un peliculón, pero creo que sin eso hubiera sido ya redonda.

Un 8.


Edito mis películas favoritas de samuráis y mi top 10 del año pasado para incluirla.

viernes, 6 de noviembre de 2009

Chizuko's Younger Sister (Japón, 1991)

Battosai

Mika es una adolescente a la que se le aparece el fantasma de su hermana mayor para ayudarla en un momento de necesidad, decidiendo quedarse un tiempo con ella.

Me ha resultado muy entretenida y, a pesar de su excesiva duración, no se me ha hecho nada larga. Aun así... en algunas escenas desprende un tufo a telefilme barato que no le sienta nada bien. La banda sonora de Joe Hisaishi en general es una maravilla del calibre al que nos tiene acostumbrados, aunque en algunos momentos también parece de telefilme. Eso sí, incluso en esas escenas va que ni pintada con las imágenes que acompaña.

En resumen, una historia de las que buscan ganarse el corazón de los espectadores, con un guión bastante decente, unos actores y un director que no destacan especialmente y unos efectos especiales cutrísimos... pero que, vaya usted a saber por qué, me ha fascinado.

Un 7.


Ulises

Si alguien me preguntara por mi década favorita del cine japonés, sin duda diría los ochenta, un periodo en el que la asimilación por el cine común japonés de maneras del cine idependiente creó una escuela de directores capaces de contar y rodar de sus historias de una maneras distinta y única. Uno de los nombres principales de ese periodo es el de Nobuhiko Obayashi, con ya más de 30 años de filmes a sus espaldas.

Ésta es una película que veo montada torpemente y con fragmentos que parecen unidos con cola y con una música que no me encaja aun perteneciendo al maestro Joe Hisaishi. Pero mira, la verdad es que me da igual. Solo la manera en que está contada la en principio formalmente extraña historia de una chica permanentemente acompañada por el fantasma de su difunta hermana mayor, me la convierte en una de esas películas a las que el término "especial" las describe de forma perfecta. Así, Obayashi hace un magnífico retrato de las relaciones interpersonales y al mismo tiempo de la separación, que continuamente parece ser el destino final que espera a la protagonista en relación con los que le rodean. Y todo rodado de esas maneras que comentaba al principio.

Actoralmente, comentar la presencia de Tomoko Nakajima en una de sus primeras películas y de los sacrosantos veteranos Ittoku Kishibe y Junko Fuji.

A punto estuve de terminar diciendo que ya no se hacen películas como aquellas, pero afortunadamente directores como Nobuhiro Yamashita, Katsuhito Ishii o incluso Shunji Iwai siguen manteniendo vivo el espíritu
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