
Miki Koishikawa y Yû Matsura son dos adolescentes cuyos padres cambian de pareja entre sí y deciden vivir todos juntos en la misma casa.
Un manga muy entrañable que me ha hecho pasar muy buenos ratos, combinando los típicos amoríos de instituto del género con grandes dosis de humor e incluso un poquito de misterio sobre el pasado de los personajes que da mucho juego.
En el otro plato de la balanza pongo algo de lo que pecan muchas historias similares: que la autora pretenda hacernos creer que a esas edades los enamoramientos duran tanto y no se pasan con el tiempo y la distancia. Y, además, la explicación del final está cogida con pinzas.
Un 7.
