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martes, 3 de marzo de 2009

Oro en barras (Reino Unido, 1951)


Como los premios Batto de 1951 me quedaron un poco sosos y me di cuenta de que de ese año he visto muy pocas películas pretendo ponerle remedio viendo un puñado de ellas durante las próximas semanas. Así mataré dos pájaros de un tiro al disfrutar de buen cine clásico e ir editando los premios de ese año.

He empezado con esta comedia de atracos del director de Un pez llamado Wanda que guarda una cierta relación con El quinteto de la muerte. Aquí, la banda encabezada por el personaje de Alec Guinness (magnífico, por cierto) quiere robar un furgón de lingotes de oro. Pero el problema no es robarlos, sino qué hacer con ellos después.

Muy divertida y amena, con una duración de hora y cuarto que hace que aburrirse sea imposible y demuestra cómo es posible hacer una película muy buena con poco metraje si se saben contar bien las cosas.

Oro en barras es, además, la película en la que debutó mi actriz preferida de todos los tiempos: mi amada Audrey Hepburn. Con un papel muy corto, eso sí, apareciendo en pantalla durante sólo 17 segundos y diciendo 12 palabras, si no he contado mal. Quién hubiera imaginado entonces que sólo 2 años después ganaría un Oscar como mejor actriz principal.

Un 7.

lunes, 9 de febrero de 2009

Un pez llamado Wanda (Reino Unido, 1988)


Divertidísima comedia sobre una banda de ladrones que, tras un atraco, se alían y traicionan unos a otros por el botín.

Desternillante. Extraordinaria. No recuerdo la última vez que me reí tantísimo con una película. El guión es una verdadera maravilla, de los mejores que he visto nunca para una comedia, y el cuarteto protagonista es insuperable, y con eso me refiero tanto a los personajes como a los actores. Kevin Kline está tan espléndido que es casi increíble que pueda hacerlo tan bien, y entre los otros 3, que le siguen muy de cerca, uno no sabe si quedarse con el tartaja, con la femme fatale o con el pardillo.

Es más. Debo decir que es la única película que he visto en toda mi vida que ha conseguido hacerme reír con algo que me suele afectar tanto como es la muerte de animales. A pesar de que mueren 3 perritos y muchos peces, no podía parar de reír.

La cabeza me dice que le dé un 8, pero lo pasé tan bien durante cada segundo del metraje que me veo obligado a meterla en el selecto grupo de las obras maestras en el que sólo entran un pequeñísimo porcentaje de las películas que he visto, aunque hay otras mejores que se quedan a las puertas.

Un 9.