Mostrando entradas con la etiqueta Hiroshi Hirata. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Hiroshi Hirata. Mostrar todas las entradas

lunes, 21 de mayo de 2012

Satsuma Gishiden. El honor del samurái legendario. Impresiones


Manga de samuráis ambientado en una época de paz en la que los guerreros se sienten inquietos ante la ausencia de guerras en las que mostrar sus habilidades.

Estuve a punto de comprar los cinco tomos de golpe. Qué bien hice en comprar solo el primero. No me he enterado de casi nada. Principalmente, por lo fragmentario de la narración, que pasa constantemente de un lado a otro para contar cosas que no sabe uno muy bien cómo relacionar con lo demás. A eso se le añade una pésima traducción que no ayuda nada y el resultado es, cuanto menos, confuso.

O quizá tenía un mal día cuando lo leí y no le presté la atención debida, quién sabe. Lo cierto es que lo cogí con muchas ganas porque de los 5 tomos únicos que he leído de este autor, 4 me han gustado mucho, así que quizá lo relea dentro de un tiempo a ver si con una segunda lectura sí que disfruto. De todos modos, con el tomo único que no me gustó me pasó lo mismo que con este, así que probablemente sea más culpa de la obra que mía.

sábado, 21 de enero de 2012

La venganza del guerrero repudiado


Este tomo único contiene en realidad dos historias, una con el mismo nombre que el volumen y otra titulada El castillo infernal.

Ambas son historias de samuráis realistas y cruentas. Quien guste del género, que no dude ni un instante y se lance a probar. A mí me han dejado muy satisfecho, y eso que no esperaba gran cosa. O quizá precisamente por ello. Tanto es así, que nada más leerlo me compré otro del mismo autor, Héroes anónimos, que está aún a la espera.

No sé si todo lo que ha hecho Hiroshi Hirata será de la calidad de estas dos historias, pero si es así no tiene nada que envidiarle al grandísimo tándem Kazuo Koike-Goseki Kojima, autores de esa obra maestra que es El lobo solitario y su cachorro.

Por último... avisados quedáis de que en algunos casos nos muestra brutalidades no aptas para estómagos sensibles. Claro que seguro que a más de uno esto no hará sino animarle más a leer la obra. Sobre estos excesos... retrata tiempos convulsos y personajes perversos, así que es una brutalidad necesaria.

Un 8.