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sábado, 23 de agosto de 2008

Utamaro y sus 5 mujeres (Japón, 1946)


En esta película Mizoguchi nos cuenta la vida de Utamaro, un pintor del Japón feudal que buscaba en prostíbulos mujeres a las que pintar, a la vez que narra historias de personajes cercanos a él.

Bastante interesante, aunque tampoco es nada del otro jueves.

Un 6.

jueves, 21 de agosto de 2008

La mujer crucificada (EEUU, 1954)


Yukiko, una joven estudiante, vuelve a Kioto tras un intento de suicidio fallido al burdel que su madre regenta, desarrollándose poco después un triángulo amoroso.

Interesante tanto por la historia de amor como por el día a día del burdel visto a través de los ojos de la chica, que desaprueba ese medio de ganarse la vida, pero a la vez se encariña con las chicas.

De momento, la que menos me ha gustado de Mizoguchi. Claro que con lo prolífico que era el hombre (sólo entre 1953 y 1955 hizo 7 películas) no le podían salir todo peliculones. Aun así, bastante buena. Y un punto a su favor es su corta duración. con sus 83 minutos resulta muy interesante, mientras que si la hubieran alargado más de la cuenta habría sido bastante aburrida.

Un 6.

sábado, 19 de abril de 2008

Cuentos de la luna pálida de agosto (Japón, 1953)


Acabo de ver por segunda vez esta maravillosa obra maestra de Kenji Mizoguchi. Del pack con 10 películas suyas que compré el mes pasado he revisto esta semana el intendente Sansho y ésta...... y las 7 que aún no había visto no las he tocado xD.

La película cuenta la historia con moraleja incluida de dos campesinos tremendamente ambiciosos que quieren hacer fortuna a causa de la guerra en el Japón feudal. Uno de ellos quiere ser samurái y el otro sólo piensa en enriquecerse vendiendo cerámica, y ambos descuidan sus familias persiguiendo sus objetivos.

La película ganó el león de plata en el festival de Venecia, algo frecuente a principios de los 50 por parte de películas japonesas en distintos festivales europeos. En 1950 Rashomon se llevó el león de oro en Venecia, en 1953 ésta el de plata y en 1954 los siete samuráis y el intendente Sansho se llevaron ex-aequo el de plata (incomprensible que no fuera el de oro) y la puerta del infierno la palma de oro en Cannes. Entre todas, principalmente Rashomon, consiguieron que el cine japonés se fuera abriendo camino en occidente. Con cuentagotas, eso sí. En los oscar estuvo nominada a mejor vestuario. Es una vergüenza que no estuviera nominada a película y director, entre otras categorías (de hecho es una vergüenza incluso que no los ganara) pero para aquella época el hecho de que una película que no era de Hollywood lograse alguna candidatura que no fuera a película extranjera era toda una rareza. Rareza que se repitió con los siete samuráis (sólo a vestuario y dirección artística ¬¬) y con la puerta del infierno (sólo a vestuario), que incluso llegó a ganarlo.

Una obra maestra absolutamente imprescindible. Un 9.

martes, 11 de marzo de 2008

El intendente Sansho (Japón, 1954)


Kenji Mizoguchi es uno de los tres mejores directores de cine japoneses de la historia (los otros son Kurosawa y Ozu), y el intendente Sansho es, si no la mejor, una de sus mejores películas.

Por desgracia, sólo he visto 4 películas de Mizoguchi (a ver si le voy poniendo remedio) y ésta es la que más me ha gustado. Ambientada en el Japón feudal, vemos a lo largo de los años las múltiples desgracias y penurias de una familia. Es bastante dura y cada dos por tres te estás cagando en alguien, pero la considero tan imprescindible como dura.

Por cierto, siendo del mismo año que los siete samuráis, ambas participaron en el festival de Venecia y ambas ganaron ex-aequo el león de plata. No sé quién se llevó el de oro, pero es imposible que fuera mejor que éstas, así que fueron injustos (como a menudo ocurre en los premios cinematográficos).

Un 10.