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lunes, 2 de enero de 2012
The Artist (Francia, 2011)
Una estrella del cine mudo no sabe adaptarse al advenimiento del sonoro.
¡Por fin se han escuchado mis plegarias! Llevaba años pidiendo que alguien hiciera una película muda. Me parece muy bien que exista el cine sonoro, pero no a costa de la desaparición del mudo. El color no ha acabado (aunque casi) con el blanco y negro. El 3D no está acabando con el 2D (y espero que no se extienda mucho más, que salvo en casos muy especiales no me gusta). ¿Por qué tuvo que acabar el cine sonoro con el mudo? Almodóvar ya insertó en Hable con ella un corto mudo magnífico, titulado El amante menguante. Michel Hazanavicius, director galo del que ni había oído hablar, ha ido más allá, haciendo un largometraje mudo en pleno siglo XXI. Y me hubiera conformado con una película normalucha, pero, por suerte, me he encontrado con mucho más. ¡Qué película! ¡Qué maravilla!
Que emule el cine del Hollywood de los 20 no es un fin en sí mismo para llamar la atención, sino un medio para contar una historia de una manera diferente a la que se emplea ahora. Diferente a la que se ha estado empleando durante más de 80 años. Y le sienta como anillo al dedo. Si fuera sonora, aun contando lo mismo, no creo que hubiese sido ni la mitad de buena.
TODO en The Artist está a un nivel altísimo. No solo la ambientación de lujo que, junto a la manera de hacerla, hace que nos sintamos transportados a otra época. El guión y la dirección también son magníficos. Pero, por encima de todo, quiero destacar el trabajo de los actores. Los secundarios están geniales. Ya quisieran casi todas las películas que sus protagonistas estuvieran tan inspirados como los secundarios aquí. Y, sin embargo, no les llegan ni a la suela de los zapatos a los dos protagonistas: Jean Dujardin y Bérénice Bejo. Lo que hacen estos dos debería pasar a los anales de la historia del celuloide. Y lo mismo digo de Uggie, el perro, que no se queda atrás, regalándonos una actuación verdaderamente memorable.
Os parecerá una exageración, pero creo que el visionado de The Artist ha sido la experiencia más impactante que he vivido en una sala de cine. Ni El Señor de los Anillos, ni Avatar en 3D, ni nada parecido. The Artist. He sentido la magia que quizá sentían en los comienzos del séptimo arte y que hace tiempo se perdió. Y es que, si tuviera que elegir un único adjetivo con el que definir esta película, sería precisamente mágica. Aunque, bien pensado... quizá experimentaron eso mismo los que vieron las primeras películas sonoras.
Si algo se le puede criticar, y que conste que teniendo en cuenta el resultado no seré yo quien lo haga, es que quizá podrían haber hecho una película muda de una forma distinta a como las hacían antaño. Si bien es cierto que hay un par de escenas en las que innovan, y una de ellas es de las mejores de toda la película (en la que el protagonista se extraña al oír el ruido que hacen los objetos o escuchar los ladridos del perro y las risas de unas mujeres, a la vez que se angustia porque por más que grita no sale sonido alguno por su boca), se podría haber cambiado algo más sin renunciar a la esencia del cine mudo. Se me ocurren cosas como hacerla en color y/o ambientarla en la actualidad. En este caso, lo segundo es imposible salvo que se cambiara completamente la historia y lo primero... la verdad es que le sienta tan bien el blanco y negro y tiene una fotografía tan maravillosa, que está perfecta como está, así que me limito a dejarlo caer como posible futuro experimento para quien se atreva a hacerlo en otra película. Pero al menos podrían haberla rodado en formato panorámico en vez de en 4:3.
Por desgracia, supongo que esta no va a ser la primera de muchas sino un caso especial que lo único que conseguirá es que en el futuro digan que el cine mudo era una cosa que se hizo entre 1898 y finales de los 20, con alguna que otra película en los 30... y una en 2011. Ojalá me equivoque y nos encontremos con algún estreno mudo de vez en cuando, aunque sea cada dos o tres años. Sobre todo si tiene esta calidad.
Ni sé la de tiempo que hacía que no le daba esta nota a una película, pero sin duda se lo merece:
Un 9.
Edito las listas de mis películas mudas y mis actuaciones masculinas preferidas para incluirla.
viernes, 16 de julio de 2010
La princesa Mononoke (Japón, 1997)
Battosai

Hace mucho tiempo, la tierra estaba cubierta de bosques en los que vivían los espíritus de los dioses. Un guerrero condenado a muerte por un maleficio viaja a una región en guerra para observar con mirada desprovista de odio y así, quizá, lograr levantar la maldición.
La, en mi opinión, obra cumbre del casi siempre genial Hayao Miyazaki es una trepidante película de aventuras en la que un joven mediará entre los distintos bandos de una guerra sin tomar partido por nadie, intentando evitar muertes innecesarias.
Miyazaki retoma el conflicto entre el hombre y la naturaleza que ya utilizó en Nausicaä del Valle del Viento, construyendo así una historia repleta de acción y personajes maravillosos, ninguno plano entre los muchos que son mínimamente importantes.
Los "escenarios" son de una belleza y un nivel de detalle extraordinarios, haciendo que sea fácil para el espectador meterse en ese mundo, que casi parece real. Y no es menor la atención al detalle en todo lo demás.
Por si fuera poco, el filme está aderezado con uno de las mejores trabajos que ha firmado uno de los más grandes compositores de música para cine: Joe Hisaishi.
La mejor película de animación que he visto y probablemente la mejor que se ha hecho nunca. Y punto.
Un 10.

Ulises

Aun recuerdo cuando vi esta película por primera vez en un auditorio universitario, de donde salí con lagrimones en los ojos. O sea que sí, lo reconozco, Mononoke Hime es una de las principales candidatas a película favorita de Miyazaki, puesto especialmente competido a causa de la casi insoportable "obramaestría" que aplica el señor Hayao a lo que es toda su mitológica filmografía.
Aunque su vertiente mas conocida sea la de la "animación infantil para adultos", sus dos aproximaciones a la temática épica y belicista (junto a Nausicaa) sorprenden por la crudeza de las escenas de violencia y guerra en alguien que nos tiene tan acostumbrados a su faceta ensoñadora, aun sin abandonar sus acostumbrados mensajes ecológicos y pacifistas aquí mas evidentes que nunca. La mitología japonesa, al igual que en El Viaje de Chihiro y en Mi Vecino Totoro, es fundamental en toda la iconografía de una obra que aun siendo básicamente de acción con numerosas escenas de combates consigue algunos de los mas grandes momentos emocionales de su carrera (la escena de las hojas medicinales me chifla absolutamente) y con varios de los personajes mas simbólicos de su imaginario, como son los inolvidables "kodamas", el espíritu del bosque o sin ir mas lejos San, uno de los protagonistas mas emblemáticos de todas sus películas.
Muy pero que muy grande.

Hace mucho tiempo, la tierra estaba cubierta de bosques en los que vivían los espíritus de los dioses. Un guerrero condenado a muerte por un maleficio viaja a una región en guerra para observar con mirada desprovista de odio y así, quizá, lograr levantar la maldición.
La, en mi opinión, obra cumbre del casi siempre genial Hayao Miyazaki es una trepidante película de aventuras en la que un joven mediará entre los distintos bandos de una guerra sin tomar partido por nadie, intentando evitar muertes innecesarias.
Miyazaki retoma el conflicto entre el hombre y la naturaleza que ya utilizó en Nausicaä del Valle del Viento, construyendo así una historia repleta de acción y personajes maravillosos, ninguno plano entre los muchos que son mínimamente importantes.
Los "escenarios" son de una belleza y un nivel de detalle extraordinarios, haciendo que sea fácil para el espectador meterse en ese mundo, que casi parece real. Y no es menor la atención al detalle en todo lo demás.
Por si fuera poco, el filme está aderezado con uno de las mejores trabajos que ha firmado uno de los más grandes compositores de música para cine: Joe Hisaishi.
La mejor película de animación que he visto y probablemente la mejor que se ha hecho nunca. Y punto.
Un 10.
Ulises

Aun recuerdo cuando vi esta película por primera vez en un auditorio universitario, de donde salí con lagrimones en los ojos. O sea que sí, lo reconozco, Mononoke Hime es una de las principales candidatas a película favorita de Miyazaki, puesto especialmente competido a causa de la casi insoportable "obramaestría" que aplica el señor Hayao a lo que es toda su mitológica filmografía.
Aunque su vertiente mas conocida sea la de la "animación infantil para adultos", sus dos aproximaciones a la temática épica y belicista (junto a Nausicaa) sorprenden por la crudeza de las escenas de violencia y guerra en alguien que nos tiene tan acostumbrados a su faceta ensoñadora, aun sin abandonar sus acostumbrados mensajes ecológicos y pacifistas aquí mas evidentes que nunca. La mitología japonesa, al igual que en El Viaje de Chihiro y en Mi Vecino Totoro, es fundamental en toda la iconografía de una obra que aun siendo básicamente de acción con numerosas escenas de combates consigue algunos de los mas grandes momentos emocionales de su carrera (la escena de las hojas medicinales me chifla absolutamente) y con varios de los personajes mas simbólicos de su imaginario, como son los inolvidables "kodamas", el espíritu del bosque o sin ir mas lejos San, uno de los protagonistas mas emblemáticos de todas sus películas.
Muy pero que muy grande.
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lunes, 1 de febrero de 2010
Cuentos de Tokio (Japón, 1953)
Battosai

Una pareja de ancianos de un pueblo viaja a Tokio para ver a sus hijos.
La mejor película de uno de los mejores directores de la historia es, como no podía ser de otra manera, una de las mejores películas que se ha rodado nunca.
Si a alguien no le había quedado claro que Ozu es un maestro, no tiene más que ver esta obra. Y es que logra algo dificilísimo. Consigue mantener la atención del espectador durante nada menos que dos horas y cuarto sin tener un argumento especialmente interesante y desde la sencillez más absoluta. Para que os hagáis una idea de lo sencilla que es la realización, la cámara solo se mueve una vez en toda la película, y lo hace muy lentamente. Y aun así resulta perfecta. Muy pocos lograrían lo mismo.
¿Y cómo es que no solo no aburre sino que es una de las cosas más grandes que nos ha dado el séptimo arte? Pues porque nos cuenta una historia intimista y universal con una naturalidad pasmosa. Nunca se han retratado las relaciones humanas en general y las de padres e hijos en particular mejor que aquí, y probablemente Cuentos de Tokio nunca se verá superada en este aspecto.
El guión, como se puede deducir de lo que he dicho, es perfecto, y los actores resultan tan naturales que casi no parece que actúen, especialmente Chisu Ryu y Setsuko Hara.
Un 10.

Ulises

El blog da un salto de calidad con el comentario de la película más famosa del que considero el mas grande director de todos los tiempos de esa cosa llamada séptimo arte.
Tokyo Monogatari no es de ningún modo película diferencial dentro de la obra de Ozu, sino que es un capítulo más de esa gran y única película que parece conformar toda su cinematografía. La misma temática interfamiliar y costumbrista y el incapié en las brechas generacionales entre padres e hijos que caracterizan su obra se encuentran en un filme que en este caso ahonda en la dispersión familiar y la pérdida de vínculos que irremediablemente ésta produce. Padres que en la recta final de su vida buscan el reencuentro con sus hijos, hijos cuya vida está ya establecida y ajena a esos padres, el hallazgo de ese buscado amor filial precisamente en quien menos se podría esperar y una emocionantísima escena final que ocupa el puesto de honor en mi ranking sentimental son solo algunos de los principales matices que encontramos en el filme, aunque ahondando en cada una de sus escenas podriamos estar descubriendo muchos más de forma casi ilimitada. Y como siempre, Ozu nos muestra los gestos y costumbres que una y mil veces vemos en la vida cotidiana de una forma que nos hace pensar en ellos y en los significados que ocultan detrás.
Y sobre el tema actoral poco se puede decir que no se haya dicho ya mil veces o sin entrar en comentarios grandilocuentes. Estamos hablando de una película de Ozu, lo cual casi siempre ha sido sinónimo de la presencia de ese alter ego actoral de él mismo que fue el gran Chishu Ryu y de la de la sacrosanta divinidad Setsuko Hara, de la que me cuesta hablar sin emocionarme, aparte de nombres del calibre mítico de Kyoko Kagawa o Haruko Sugimura, trozos de historia de lo que ha sido (y es, que Kagawa sigue en activo) la historia del cine japonés del último siglo.
Llamarla obra maestra es insultarla, obras maestras son las películas de otros. Las de Ozu eran otra cosa.

Una pareja de ancianos de un pueblo viaja a Tokio para ver a sus hijos.
La mejor película de uno de los mejores directores de la historia es, como no podía ser de otra manera, una de las mejores películas que se ha rodado nunca.
Si a alguien no le había quedado claro que Ozu es un maestro, no tiene más que ver esta obra. Y es que logra algo dificilísimo. Consigue mantener la atención del espectador durante nada menos que dos horas y cuarto sin tener un argumento especialmente interesante y desde la sencillez más absoluta. Para que os hagáis una idea de lo sencilla que es la realización, la cámara solo se mueve una vez en toda la película, y lo hace muy lentamente. Y aun así resulta perfecta. Muy pocos lograrían lo mismo.
¿Y cómo es que no solo no aburre sino que es una de las cosas más grandes que nos ha dado el séptimo arte? Pues porque nos cuenta una historia intimista y universal con una naturalidad pasmosa. Nunca se han retratado las relaciones humanas en general y las de padres e hijos en particular mejor que aquí, y probablemente Cuentos de Tokio nunca se verá superada en este aspecto.
El guión, como se puede deducir de lo que he dicho, es perfecto, y los actores resultan tan naturales que casi no parece que actúen, especialmente Chisu Ryu y Setsuko Hara.
Un 10.

Ulises

El blog da un salto de calidad con el comentario de la película más famosa del que considero el mas grande director de todos los tiempos de esa cosa llamada séptimo arte.
Tokyo Monogatari no es de ningún modo película diferencial dentro de la obra de Ozu, sino que es un capítulo más de esa gran y única película que parece conformar toda su cinematografía. La misma temática interfamiliar y costumbrista y el incapié en las brechas generacionales entre padres e hijos que caracterizan su obra se encuentran en un filme que en este caso ahonda en la dispersión familiar y la pérdida de vínculos que irremediablemente ésta produce. Padres que en la recta final de su vida buscan el reencuentro con sus hijos, hijos cuya vida está ya establecida y ajena a esos padres, el hallazgo de ese buscado amor filial precisamente en quien menos se podría esperar y una emocionantísima escena final que ocupa el puesto de honor en mi ranking sentimental son solo algunos de los principales matices que encontramos en el filme, aunque ahondando en cada una de sus escenas podriamos estar descubriendo muchos más de forma casi ilimitada. Y como siempre, Ozu nos muestra los gestos y costumbres que una y mil veces vemos en la vida cotidiana de una forma que nos hace pensar en ellos y en los significados que ocultan detrás.
Y sobre el tema actoral poco se puede decir que no se haya dicho ya mil veces o sin entrar en comentarios grandilocuentes. Estamos hablando de una película de Ozu, lo cual casi siempre ha sido sinónimo de la presencia de ese alter ego actoral de él mismo que fue el gran Chishu Ryu y de la de la sacrosanta divinidad Setsuko Hara, de la que me cuesta hablar sin emocionarme, aparte de nombres del calibre mítico de Kyoko Kagawa o Haruko Sugimura, trozos de historia de lo que ha sido (y es, que Kagawa sigue en activo) la historia del cine japonés del último siglo.
Llamarla obra maestra es insultarla, obras maestras son las películas de otros. Las de Ozu eran otra cosa.
viernes, 22 de enero de 2010
Fish Story (Japón, 2009)
Battosai

1953: Un hombre desesperado por sacar adelante a su familia no duda en aceptar un trabajo para el que no está preparado.
1975: Un grupo de música no consigue alcanzar el éxito.
1982: Un chico pusilánime conoce a una chica que predice el futuro.
2009: Unos terroristas secuestran un ferry.
2012: Un cometa colisionará con la Tierra en cinco horas.
Hasta el más pequeño puede cambiar el curso del futuro, como decía Galadriel a Frodo. Y es que en Fish Story vemos cómo todos estamos conectados sin darnos cuenta, y cómo nuestros actos pueden afectar a gente muy alejada de nosotros, ya sea espacial o temporalmente.
Yoshihiro Nakamura nos cuenta con mano maestra y un ritmo muy bien medido varias historias que aparentemente nada tienen que ver unas con otras, provocando bastante extrañeza en el espectador, hasta que concluye el filme con uno de los mejores finales que he visto en mucho tiempo y por fin comprendemos todo, a la vez que nos asombramos por lo bien que encajan todas las piezas.

Cada historia por separado es muy grande en sí misma. Aunque sean bastante sencillas cuentan con grandes personajes y diálogos. Pero eso no es nada comparado con la unión de todas ellas, verdaderamente espectacular.

Es frecuente, por desgracia, encontrarnos con películas a las que les sobra media hora (o incluso más). Pues bien, no diría que estamos ante el caso contrario, ya que esta es prácticamente perfecta tal cual es, pero sí digo que no empeoraría en absoluto habiéndola alargado. En cierto modo se queda uno con ganas de más, aunque estando ante algo de semejante calibre no importa lo más mínimo. De lo mejorcito que ha dado el cine japonés en los últimos años.
Antes de cederle el turno a Uli, le doy las gracias por recomendarme la película, de la que ni había oído hablar.
Un 9.

Ulises

A medida que pasan los meses va aumentando la lista de grandes películas que nos ha dejado la cosecha del 2009, e indiscutiblemente Fish Story es de lo mejor que ha salido de Japón en un año marcado para mi por la inabarcable Love Exposure. Y en mi opinión esta última obra de Yoshihiro Nakamura, un director que peliculón a peliculón se ha hecho sitio entre los grandes nombres del panorama nipón, guarda no pocas conexiones con la de Sono. También aquí nos encontramos con un ejemplo de cine total en la que diferentes géneros (cienca ficción, drama, artes marciales, biopic musical, cine de catastrofes..) se alternan durante el metraje, además de los continuos saltos temporales para explicar los entresijos de la historia e incluso referencias como en aquella a destructivas sectas religiosas.

En Fish Story tenemos un gran y metódico trabajo de dirección como es habitual en Nakamura, un sensacional guión de procedencia literaria, magníficas interpretaciones, banda sonora punkrocker y la presencia del bellezón de Mikako Tabe, o sea, que ya me dirán ustedes que más se podría pedir para mejorar el resultado final. Pues sí, yo si hubiese pedido un poco más de duración que le pertimitiese al director profundizar más en algunas de las partes que componen este puzzle de acontecimientos encadenados, como podría ser la de los hechos referentes a los años 50, que solo se nos muestran de pasada en su recta final en un hermoso blanco y negro.

Una grandísima película que no debería pasar de ninguna de las maneras desapercibida.

1953: Un hombre desesperado por sacar adelante a su familia no duda en aceptar un trabajo para el que no está preparado.
1975: Un grupo de música no consigue alcanzar el éxito.
1982: Un chico pusilánime conoce a una chica que predice el futuro.
2009: Unos terroristas secuestran un ferry.
2012: Un cometa colisionará con la Tierra en cinco horas.
Hasta el más pequeño puede cambiar el curso del futuro, como decía Galadriel a Frodo. Y es que en Fish Story vemos cómo todos estamos conectados sin darnos cuenta, y cómo nuestros actos pueden afectar a gente muy alejada de nosotros, ya sea espacial o temporalmente.
Yoshihiro Nakamura nos cuenta con mano maestra y un ritmo muy bien medido varias historias que aparentemente nada tienen que ver unas con otras, provocando bastante extrañeza en el espectador, hasta que concluye el filme con uno de los mejores finales que he visto en mucho tiempo y por fin comprendemos todo, a la vez que nos asombramos por lo bien que encajan todas las piezas.

Cada historia por separado es muy grande en sí misma. Aunque sean bastante sencillas cuentan con grandes personajes y diálogos. Pero eso no es nada comparado con la unión de todas ellas, verdaderamente espectacular.

Es frecuente, por desgracia, encontrarnos con películas a las que les sobra media hora (o incluso más). Pues bien, no diría que estamos ante el caso contrario, ya que esta es prácticamente perfecta tal cual es, pero sí digo que no empeoraría en absoluto habiéndola alargado. En cierto modo se queda uno con ganas de más, aunque estando ante algo de semejante calibre no importa lo más mínimo. De lo mejorcito que ha dado el cine japonés en los últimos años.
Antes de cederle el turno a Uli, le doy las gracias por recomendarme la película, de la que ni había oído hablar.
Un 9.

Ulises

A medida que pasan los meses va aumentando la lista de grandes películas que nos ha dejado la cosecha del 2009, e indiscutiblemente Fish Story es de lo mejor que ha salido de Japón en un año marcado para mi por la inabarcable Love Exposure. Y en mi opinión esta última obra de Yoshihiro Nakamura, un director que peliculón a peliculón se ha hecho sitio entre los grandes nombres del panorama nipón, guarda no pocas conexiones con la de Sono. También aquí nos encontramos con un ejemplo de cine total en la que diferentes géneros (cienca ficción, drama, artes marciales, biopic musical, cine de catastrofes..) se alternan durante el metraje, además de los continuos saltos temporales para explicar los entresijos de la historia e incluso referencias como en aquella a destructivas sectas religiosas.

En Fish Story tenemos un gran y metódico trabajo de dirección como es habitual en Nakamura, un sensacional guión de procedencia literaria, magníficas interpretaciones, banda sonora punkrocker y la presencia del bellezón de Mikako Tabe, o sea, que ya me dirán ustedes que más se podría pedir para mejorar el resultado final. Pues sí, yo si hubiese pedido un poco más de duración que le pertimitiese al director profundizar más en algunas de las partes que componen este puzzle de acontecimientos encadenados, como podría ser la de los hechos referentes a los años 50, que solo se nos muestran de pasada en su recta final en un hermoso blanco y negro.

Una grandísima película que no debería pasar de ninguna de las maneras desapercibida.
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lunes, 26 de octubre de 2009
Love Exposure (Japón, 2008)
Battosai

No pongo sinopsis porque no se me ocurre cómo hacerlo en condiciones.
Y es que es esta una película de la que me cuesta mucho hablar. Y me cuesta porque me dejó sin palabras, tanto por la historia que cuenta como por la forma de hacerlo. Por suerte Uli lo hace muy bien y estoy de acuerdo con casi todo lo que comenta, así que solo llamaré la atención sobre algunos detalles que me han impresionado un poquito más que el resto.
Si tuviera que encasillarla diría que es una historia de amor... tremendamente atípica. Para empezar, dudo que los protagonistas lleguen a sentir un amor real el uno por el otro. Nos encontramos aquí con 4 horas (tranquilos, no le sobra ni un fotograma) de delirio visual en las que la película parece ir pasando de un género a otro constantemente, maravillando en todo momento al espectador que se deje llevar y sepa disfrutarla.
El reparto no podría ser mejor, especialmente una Hikari Mitsushima que me ha encandilado como pocas actrices lo han conseguido antes. Y por si fuera poco, tiene un papel dificilísimo, en el que ha de mostrar una variedad de registros enorme, y lo hace siempre luciéndose.
La banda sonora es de las mejores que he escuchado nunca. La música es bastante simple en muchas ocasiones, se repiten los mismos temas una y otra vez y no sé si tendrá alguna parte original (al menos una buena parte, si no todo, está cogida "de fuera"), pero le va a las escenas que acompaña como un guante.
No lo dudéis, ved esta obra de arte.
Un 9.
Ulises

Cada ciertos años sale una película que no solo es la más sobresaliente de su temporada, sino que en los años venideros queda como represantiva de sus tiempos, como ha sido el caso en esta década de filmes como Oldboy, All About Lily Chou-Chou, Iron 3 o Nobody Knows. Este año parecía que tocaba, al coincidir varios de los más grandes con nuevos trabajos: Kore-eda, Bong-ho, Chan-wook..y Sion Sono.
Si algo le hacía falta a Sono para salir de su círculo de autor de (mucho) culto y ampliar su campo de influencia en el cine actual era una película como ésta, en donde sin abandonar en ningún momento sus instintos radicaloides combina éstos con un desconocido por ahora en él sentido del humor y un tema tan universal como es el amor, y además presentándolo en un formato de cuatro horas de metraje, tono épico y ritmo desbocado. Vamos, su Pulp Fiction particular.
Y sí, esto no es más que una "love story" chico conoce chica de las de toda la vida, pero mezclado con ingredientes tan poco habituales como integrismo religioso, violencia, lesbianismo, perversiones sexuales, sectas destructivas, humor burro y mil más que se me olvidan. Y además, detrás de la cámara uno de los directores japoneses más radicales y majaretas de la actualidad. Pensándolo bien, solo cabían dos opciones posibles, o de aquí salía un truño ininteligible o una aplastante obra maestra. Afortunadamante, la balanza se inclinó para el segundo lado.
Además, agradezcamos a Sono el sacar a la luz dos actrices de futuro esplendoroso como son la ex-idol infantil Hikari Mitsushima en su papel de macarra ultrareligiosa y con la psiquis como un queso de gruyere y a Sakura Ando, hija del director Eiji Okuda, como psicópata cortapenes, grandiosas las dos. Y encima se permite el guiño cinéfilo de homenajear de forma magnífica al mítico personaje de Sasori. Vamos, que tiene de todo y todo bueno.
La película del año, y punto.

No pongo sinopsis porque no se me ocurre cómo hacerlo en condiciones.
Y es que es esta una película de la que me cuesta mucho hablar. Y me cuesta porque me dejó sin palabras, tanto por la historia que cuenta como por la forma de hacerlo. Por suerte Uli lo hace muy bien y estoy de acuerdo con casi todo lo que comenta, así que solo llamaré la atención sobre algunos detalles que me han impresionado un poquito más que el resto.
Si tuviera que encasillarla diría que es una historia de amor... tremendamente atípica. Para empezar, dudo que los protagonistas lleguen a sentir un amor real el uno por el otro. Nos encontramos aquí con 4 horas (tranquilos, no le sobra ni un fotograma) de delirio visual en las que la película parece ir pasando de un género a otro constantemente, maravillando en todo momento al espectador que se deje llevar y sepa disfrutarla.
El reparto no podría ser mejor, especialmente una Hikari Mitsushima que me ha encandilado como pocas actrices lo han conseguido antes. Y por si fuera poco, tiene un papel dificilísimo, en el que ha de mostrar una variedad de registros enorme, y lo hace siempre luciéndose.
La banda sonora es de las mejores que he escuchado nunca. La música es bastante simple en muchas ocasiones, se repiten los mismos temas una y otra vez y no sé si tendrá alguna parte original (al menos una buena parte, si no todo, está cogida "de fuera"), pero le va a las escenas que acompaña como un guante.
No lo dudéis, ved esta obra de arte.
Un 9.
Ulises

Cada ciertos años sale una película que no solo es la más sobresaliente de su temporada, sino que en los años venideros queda como represantiva de sus tiempos, como ha sido el caso en esta década de filmes como Oldboy, All About Lily Chou-Chou, Iron 3 o Nobody Knows. Este año parecía que tocaba, al coincidir varios de los más grandes con nuevos trabajos: Kore-eda, Bong-ho, Chan-wook..y Sion Sono.
Si algo le hacía falta a Sono para salir de su círculo de autor de (mucho) culto y ampliar su campo de influencia en el cine actual era una película como ésta, en donde sin abandonar en ningún momento sus instintos radicaloides combina éstos con un desconocido por ahora en él sentido del humor y un tema tan universal como es el amor, y además presentándolo en un formato de cuatro horas de metraje, tono épico y ritmo desbocado. Vamos, su Pulp Fiction particular.
Y sí, esto no es más que una "love story" chico conoce chica de las de toda la vida, pero mezclado con ingredientes tan poco habituales como integrismo religioso, violencia, lesbianismo, perversiones sexuales, sectas destructivas, humor burro y mil más que se me olvidan. Y además, detrás de la cámara uno de los directores japoneses más radicales y majaretas de la actualidad. Pensándolo bien, solo cabían dos opciones posibles, o de aquí salía un truño ininteligible o una aplastante obra maestra. Afortunadamante, la balanza se inclinó para el segundo lado.
Además, agradezcamos a Sono el sacar a la luz dos actrices de futuro esplendoroso como son la ex-idol infantil Hikari Mitsushima en su papel de macarra ultrareligiosa y con la psiquis como un queso de gruyere y a Sakura Ando, hija del director Eiji Okuda, como psicópata cortapenes, grandiosas las dos. Y encima se permite el guiño cinéfilo de homenajear de forma magnífica al mítico personaje de Sasori. Vamos, que tiene de todo y todo bueno.
La película del año, y punto.
sábado, 26 de septiembre de 2009
El secreto de sus ojos (Argentina, 2009)

Al jubilarse Benjamín Espósito, que trabajaba en un juzgado de instrucción, decide escribir una novela sobre un caso que investigó 25 años antes.
Tenía varias entradas programadas para los próximos días, pero he decidido posponer la de hoy para comentar en su lugar esta película que vi ayer en el cine. Y lo hago para poder recomendaros a todos encarecidamente que acudáis a las salas a verla y os dé tiempo a hacerlo.
Obra maestra. Si en los próximos oscar tienen un mínimo de buen gusto, deberían nominarla a extranjera (dárselo ya dependería de que haya otra película de este calibre o no). Claro que para eso primero tiene que seleccionarla Argentina, cosa que supongo que harán.
Creo firmemente que es la mejor película que he visto hasta ahora del presente año. Juan José Campanella se mueve como pez en el agua en un género muy alejado de sus anteriores películas, logrando la que posiblemente sea la mejor que ha hecho hasta la fecha. Pensando en otra del mismo estilo (más o menos) la pongo al nivel de Memories of Murder, o incluso un poco por encima, al tener esta un guión aún más pulido.
El guión, como digo, es prácticamente perfecto, logrando un thriller donde todo encaja a las mil maravillas, con una historia de amor incluida insertada magistralmente, dedicándole a cada una de las dos cosas el tiempo exacto que requieren, concluyendo ambas con un final sublime y añadiéndole un humor muy del estilo del director que a buen seguro arrancará varias carcajadas a base simplemente de diálogos geniales y de la gran labor de los actores.
Hablando de ellos, Ricardo Darín está inmejorable, como siempre, pero los demás no se quedan rezagados.
Lo dicho, no sé qué más se ha hecho, se está haciendo o se hará en 2009, pero muy posiblemente esta sea de las 5 o 10 mejores del año a nivel mundial. Puede que incluso la mejor.
Un 9.
lunes, 9 de febrero de 2009
Un pez llamado Wanda (Reino Unido, 1988)

Divertidísima comedia sobre una banda de ladrones que, tras un atraco, se alían y traicionan unos a otros por el botín.
Desternillante. Extraordinaria. No recuerdo la última vez que me reí tantísimo con una película. El guión es una verdadera maravilla, de los mejores que he visto nunca para una comedia, y el cuarteto protagonista es insuperable, y con eso me refiero tanto a los personajes como a los actores. Kevin Kline está tan espléndido que es casi increíble que pueda hacerlo tan bien, y entre los otros 3, que le siguen muy de cerca, uno no sabe si quedarse con el tartaja, con la femme fatale o con el pardillo.
Es más. Debo decir que es la única película que he visto en toda mi vida que ha conseguido hacerme reír con algo que me suele afectar tanto como es la muerte de animales. A pesar de que mueren 3 perritos y muchos peces, no podía parar de reír.
La cabeza me dice que le dé un 8, pero lo pasé tan bien durante cada segundo del metraje que me veo obligado a meterla en el selecto grupo de las obras maestras en el que sólo entran un pequeñísimo porcentaje de las películas que he visto, aunque hay otras mejores que se quedan a las puertas.
Un 9.
sábado, 3 de enero de 2009
Manderlay (Dinamarca, 2005)

Tras los sucesos acaecidos en Dogville, Grace llega a Manderlay, una plantación de esclavos. Allí, ni corta ni perezosa, decide quedarse a poner orden.
La película sigue por los mismos derroteros de la anterior, y sigue siendo extraordinaria. Sin embargo, no sorprende como hizo aquélla (recuerdo como si fuera ayer lo que me hizo sentir Dogville aquel 25 de octubre de 2003), ya que lo que tan original fue entonces ha dejado de serlo. Por otro lado, Nicole Kidman no repite como protagonista (aún no se lo he perdonado) y ésta no es la Grace que tanto me gustaba. Es otra que también me encanta, pero no es lo mismo. Y no me malinterpretéis, Bryce Dallas Howard está espléndida, pero una vez que has visto a Kidman en uno de sus mejores papeles, te sabe a poco otra que no lo haga igual de bien.
Sobre esto, me hace gracia que los personajes que repiten de la película anterior están interpretados por actores diferentes, pero sin embargo sí aparecen actores de Dogville interpretando otros papeles. Y lo mejor es que al único que repite en ambas facetas no se le ve porque es el narrador.
Al igual que en su predecesora, el final es verdaderamente excepcional, sirviendo de clímax y sorprendiendo con algo que, por otro lado, era hasta cierto punto previsible. La manera en que Lars von Trier consigue sorprender con algo tan obvio es digna de hacerle un monumento.
Espero ansioso la tercera y última parte.
Un 9.
viernes, 2 de enero de 2009
Kill Bill (EEUU, 2003-2004)

Una asesina profesional queda en coma y dada por muerta por los miembros de su propio escuadrón. Cuando despierta, les persigue uno por uno para matarlos.
No se quedó calvo Tarantino para pensar eso, pero la verdad es que le ha quedado una jodida obra maestra (como diría él). La manera de desarrollar una historia a priori tan simple, mezclando multitud de géneros y estilos (una parte de la película es incluso de dibujos animados) le confirman como uno de los directores actuales más interesantes.
La película se estrenó en dos partes para no tener que quitar metraje (y para sacar más dinero al personal), ya que hubiese durado unas 4 horas. A mí la verdad es que no me hubiese importado lo más mínimo. De hecho, las he visto más veces juntas que por separado, y nunca se me han hecho largas.
Y es que Kill Bill sorprende casi con cada escena, de modo que nunca ocurre lo que esperas y te deja siempre boquiabierto. A eso le añades un reparto de aúpa (Uma Thurman, protagonista absoluta, está que se sale, y los demás no se quedan cortos) y quedan 4 horas de entretenimiento puro y duro con grandes dosis de acción, violencia y no poco humor (la escena en la que Uma Thurman y otra asesina se apuntan mientras la otra busca el test de embarazo para ver si es verdad que está embarazada es impagable).

Grandes personajes, estupendos diálogos, como no podía ser menos siendo su autor quien es y, para qué negarlo, bastantes fallos a nivel argumental (¿por qué cuándo llegan los 88 maníacos van con katanas en vez de pistolas o metralletas? es sólo una de las muchas preguntas que cuestionan la credibilidad de lo que se nos presenta) que no pueden importarme menos, ya que con pocas películas me lo paso tan bien.
Como curiosidad diré que hay dos versiones del Volumen 1. La nuestra y la que se estrenó en Japón, más violenta. He tenido el placer de ver ambas y en la japonesa la pelea contra los 88 maníacos es aún más larga, entera en color y se ve cómo a Sofie en el maletero le corta el otro brazo. Aparte de eso, creo recordar que no había nada diferente.
Un 9.
viernes, 1 de agosto de 2008
Funny Games (Austria, 1997)
¡Dioooooooooooooos qué pasada de peliiiiiiiii! Ya ni recuerdo la última vez que vi una tan buena.
Segunda película austríaca que veo en poco tiempo (hace una o dos semanas vi los falsificadores), trata sobre un par de individuos que entran en una casa donde está una familia y les empiezan a maltratar física y psicológicamente en lo que para ellos es un divertido juego.
Genial de principio a fin. Brutal. Extraordinaria. Obra maestra. Pocas veces me he puesto tan nervioso viendo una película. Y Haneke hace un genial el uso de la violencia, consiguiendo, sin mostrar prácticamente nada, que se te revuelvan las tripas.
Por cierto, hace poco el mismo director hizo un remake en Hollywood, estrenado hace poco en España, y, según he leído, son idénticas. La otra supongo que vende más por haberse hecho allí, y además tiene a Naomi Watts (me encanta)..... pero aun sin haberla visto me quedo con la original.
Imprescindible. Un 9.
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martes, 17 de junio de 2008
El bueno, el feo y el malo (Italia, 1966)

Coproducción entre Italia, España y Alemania y tercera y última colaboración entre Clint Eastwood y Sergio Leone, con la que hicieron el que probablemente sea el mejor spaguetti western de la historia.
Clint Eastwood es el bueno, Eli Wallach el feo y Lee Van Cleef el malo, y los tres persiguen un tesoro que no podrán encontrar sin la ayuda de los otros dos. Pero, por supuesto, no planean compartirlo. Me encanta la de vueltas que dan hasta llegar al apoteósico final.
De los pocos westerns que me gustan... y aun siendo de un género que no me va demasiado la meto en el selecto grupo de películas que considero obras maestras.
Un 9.
Por cierto, han hecho un remake coreano que no pienso perderme.
jueves, 5 de junio de 2008
Because I'm a girl
No sé si esto es un cortometraje o un videoclip y no he encontrado de qué año es. En cualquier caso, voy a tratarlo como un corto coreano.
Lo he visto ya ni sé la de veces y cada vez me gusta más. Es una preciosidad. En vez de comentar de qué va os lo pongo aquí mismo y quien quiera lo ve. Dura 8 minutos y está en coreano con subtítulos en inglés. De todos modos, si no sabéis ni un idioma ni el otro no os preocupéis porque la esencia se entiende perfectamente sin entender lo que dicen (salvo 2 o 3 frases, todo lo que se oye es una canción). Por supuesto lo bonito es entenderlo todo, pero yo las primeras veces lo vi sin subtítulos, no sé coreano e igualmente me encantó.
Un 9.
Spoilers en comentarios.
Lo he visto ya ni sé la de veces y cada vez me gusta más. Es una preciosidad. En vez de comentar de qué va os lo pongo aquí mismo y quien quiera lo ve. Dura 8 minutos y está en coreano con subtítulos en inglés. De todos modos, si no sabéis ni un idioma ni el otro no os preocupéis porque la esencia se entiende perfectamente sin entender lo que dicen (salvo 2 o 3 frases, todo lo que se oye es una canción). Por supuesto lo bonito es entenderlo todo, pero yo las primeras veces lo vi sin subtítulos, no sé coreano e igualmente me encantó.
Un 9.
Spoilers en comentarios.
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martes, 27 de mayo de 2008
El pianista (Reino Unido, 2002)

Hacía mucho que no comentaba una obra maestra vista hace tiempo. Retomo esa sana costumbre con la segunda mejor película de 2002: El pianista, de Roman Polanski. Por cierto, la mejor es Dolls y la tercera Hable con ella, de la que ya hablaré otro día.
El pianista nos narra la historia de Wladyslaw Szpilman, un gran pianista judío y polaco durante la invasión de Polonia y la Segunda Guerra Mundial. Magistral de principio a fin. Lo mejor de Polanski, que no es moco de pavo. Todo lo que se pueda decir de esta película es poco, así que no digo más.
Ganó 3 oscar que debieron ser 4. Los que se llevó fueron mejor guión adaptado, mejor director y mejor actor. El que no se llevó y merecía, mejor película. Aparte que es una incoherencia no dárselo. Al fin y al cabo, con el mejor guión adaptado y el mejor director (y encima actor) debería ser la mejor película, a no ser que la mejor sea otra de las de guión original. Curiosamente, la de mejor guión original fue Hable con ella, que también estaba nominada a director...... ¡y no a película! Estas incoherencias no sé si me dan ganas de reír o de llorar. Y van y le dan mejor película a Chicago, que tanto en director como en guión adaptado perdió frente a El pianista. A mí que alguien me explique cómo con un guión peor y una dirección peor puede salir una película mejor. Lo único que me creería es que todo lo demás en El pianista fuese una chapuza, pero tanto los decorados, como la fotografía, como cualquier otra cosa están a un muy buen nivel, y la interpretación de Adrien Brody, sobre la que se asienta todo el peso de la película, es prodigiosa. En fin, cosas de Hollywood. Será que les duele reconocer que la mejor película del año no es suya (en este caso es británica). Al menos tuvieron la decencia de darle los 3 que le dieron.
Un 9.
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jueves, 8 de mayo de 2008
Soñadores (Reino Unido, 2003)

Mi película preferida de las que he visto de Bernardo Bertolucci. Claro que sólo he visto ésta y el último emperador (la cual me parece muy sobrevalorada), así que tampoco tiene mucho misterio.
En mayo del 68 en París dos hermanos mellizos, un chico y una chica, conocen a un joven estadounidense y le invitan a su casa unos días, donde llevan a cabo unos juegos a menudo bastante turbadores. Los 3 son amantes del cine y la película en sí misma es en parte un homenaje al séptimo arte, a través de alguno de esos juegos o de algunas discusiones que mantienen. Y digo en parte, porque por otro lado también es un poco porno. Bueno, porno estrictamente no, pero sí erótica. En esto habrá quienes se escandalicen (de hecho a los 3 se les ve todo en una u otra escena), pero a mí me pareció perfecto por lo bien rodado que está, sin caer en el mal gusto y con total naturalidad.
La película es en sí misma una maravilla, a lo que hay que añadir el descubrimiento de Eva Green, que brilla con luz propia y no ha vuelto a estar a la altura en ninguna de sus posteriores películas, a pesar de salir en la infumable superproducción de Hollywood El Reino de los Cielos o haber sido la primera chica Bond del nuevo 007, Daniel Craig. Por cierto, me encanta el nuevo aire que le han dado a la saga (ya le hacía falta) y la elección del actor acierta de lleno.
Me quedo con dos escenas. La discusión entre los dos chicos sobre si es mejor Chaplin o Keaton y Eva Green imitando a la Venus de Milo.
Un 9.
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lunes, 28 de abril de 2008
12 hombres sin piedad (EEUU, 1957)
Una de las mejores óperas primas de la historia y la mejor película de juicios junto con testigo de cargo, que curiosamente es del mismo año.
No vemos nada del juicio propiamente dicho. Al principio los miembros del jurado se van a deliberar y, mientras que en cualquier otra película al instante vuelven a salir y dan su veredicto, aquí asistimos durante más de una hora a la discusión que mantienen. Resulta que para dar un veredicto válido los 12 tienen que estar de acuerdo. Al principio todo parece indicar que es culpable pero, mientras que 11 de ellos lo piensan, uno dice que, si bien no tiene claro que sea inocente, tiene dudas sobre su culpabilidad, con lo que la película se centra en los razonamientos por los que unos intentan convencer a otros de declararle culpable o no.
Por cierto, cuenta con un remake para televisión de 1997 de William Friedkin, con Jack Lemmon y otro de 2007 de Nikita Mikhalkov.
Magistral de principio a fin.
Un 9.
martes, 22 de abril de 2008
Cantando bajo la lluvia (EEUU, 1952)
Quizá mi musical preferido. Digo quizá porque cuando pienso en musicales al estilo clásico (lo cual no quiere decir que sean clásicos, ya que aquí podríamos incluir películas de hace poco, como Moulin Rouge o Chicago) éste es sin duda mi preferido, pero si pienso en todo tipo de musicales me viene a la cabeza esa maravilla que es bailar en la oscuridad (la comentaré algún día, no lo dudéis) y el primer puesto de Cantando bajo la lluvia no está tan claro.
Ambientada a finales de los años 20, narra el paso del cine de mudo a sonoro, con lo que conllevó y lo difícil que resultó para algunas estrellas debido a que tenían que hablar y/o cantar y aunque eran grandes en el cine mudo, no conseguían adaptarse al sonoro porque su voz no tenía un timbre agradable, no sabían hablar con naturalidad o cualquier otro motivo.
Por supuesto, cuenta con muchos números de baile y canto, algunos de ellos justificados en cuanto a que los personajes realmente tienen que bailar para dar sentido a la trama (por ejemplo dos bailando en un escenario delante de mucha gente porque es su trabajo) y otros simplemente porque el cine musical es así y de repente te da por bailar aunque no tenga sentido, y de la nada aparecen señores haciendo coreografías y te teletransportas a otro lugar (o se aparece otro escenario de quién sabe dónde xD) y esas cosas que pasan en este género.
Es curioso que en su día pasara más o menos desapercibida y décadas después es cuando se la empezó a considerar la mayor obra de su género y una de las mejores películas de la historia. Ahora, más de 50 años después de su estreno, sigue ocupando ese puesto de honor. Y sin duda se lo merece.
Por supuesto, Gene Kelly lo borda (obvio, ya que era, junto con Fred Astaire, uno de los dos maestros del género). Y los demás no se quedan cortos.
Aquí os dejo un vídeo del número musical más famoso de la película y que le da título:
Y aquí mi preferido:
Un 9.
lunes, 21 de abril de 2008
Amores perros (México, 2000)
Aquí está, damas y caballeros, una de las mejores óperas primas de la historia, y la mejor película (a día de hoy) de Alejandro González-Iñárritu, que ha conocido el éxito posteriormente en Hollywood con 21 gramos y Babel. Sinceramente, si quedándose en México sus películas hubieran seguido teniendo la calidad de amores perros, hubiera preferido que se quedara allí. Y que conste que me gustan las otras dos, pero no dejan de ser claramente inferiores. Resulta curioso que por Babel, que es la peor de las 3, le llovieran las nominaciones y los premios, entre ello nominaciones a mejor película y director en los oscar.
Volviendo a la película que nos ocupa, en ella vemos 3 historias, todas ellas muy duras, que se cruzan (algo que hasta ahora es común en toda la filmografía de este hombre) en un accidente de tráfico. Una, con Gael García Bernal, trata sobre peleas de perros, y es quizá lo que más duro se me ha hecho de todo lo que he visto en cine. Otra, sobre una mujer que sufre las consecuencias de un brutel accidente y la última, sobre un asesino.
Estuvo justamente nominada al oscar de película extranjera, pero no pudo hacer nada contra tigre y dragón. La verdad es que prefiero amores perros, aunque ambas me encantan.
Tan dura como imprescindible, y de las pocas películas que han conseguido hacerme llorar.
Un 9.
sábado, 19 de abril de 2008
Cuentos de la luna pálida de agosto (Japón, 1953)
Acabo de ver por segunda vez esta maravillosa obra maestra de Kenji Mizoguchi. Del pack con 10 películas suyas que compré el mes pasado he revisto esta semana el intendente Sansho y ésta...... y las 7 que aún no había visto no las he tocado xD.
La película cuenta la historia con moraleja incluida de dos campesinos tremendamente ambiciosos que quieren hacer fortuna a causa de la guerra en el Japón feudal. Uno de ellos quiere ser samurái y el otro sólo piensa en enriquecerse vendiendo cerámica, y ambos descuidan sus familias persiguiendo sus objetivos.
La película ganó el león de plata en el festival de Venecia, algo frecuente a principios de los 50 por parte de películas japonesas en distintos festivales europeos. En 1950 Rashomon se llevó el león de oro en Venecia, en 1953 ésta el de plata y en 1954 los siete samuráis y el intendente Sansho se llevaron ex-aequo el de plata (incomprensible que no fuera el de oro) y la puerta del infierno la palma de oro en Cannes. Entre todas, principalmente Rashomon, consiguieron que el cine japonés se fuera abriendo camino en occidente. Con cuentagotas, eso sí. En los oscar estuvo nominada a mejor vestuario. Es una vergüenza que no estuviera nominada a película y director, entre otras categorías (de hecho es una vergüenza incluso que no los ganara) pero para aquella época el hecho de que una película que no era de Hollywood lograse alguna candidatura que no fuera a película extranjera era toda una rareza. Rareza que se repitió con los siete samuráis (sólo a vestuario y dirección artística ¬¬) y con la puerta del infierno (sólo a vestuario), que incluso llegó a ganarlo.
Una obra maestra absolutamente imprescindible. Un 9.
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martes, 8 de abril de 2008
La Casa de las Dagas Voladoras (China, 2004)
Esta película es una auténtica maravilla. Una de mis 5 o 10 preferidas de los últimos años. De las 20 de la historia. Prodigiosa.
Aún recuerdo cuando vi uno de los tráilers, con música de Gladiator, por cierto, y se me cayó la babaza. Es el tráiler que más me gusta de todos los que he visto en mi vida (si averiguo cómo, os lo pongo aquí). Y lo mejor es que la peli está a la altura, no como otras veces que el tráiler mola y la película es una basura (véase el Reino de los Cielos).
La Casa de las Dagas Voladoras es una organización que se dedica a robar a los ricos para ayudar a los pobres y a putear al gobierno en la China de hace muchos siglos. Bajo esta premisa Zhang Yimou nos cuenta una maravillosa historia de amor y mete muchas escenas de artes marciales al más puro estilo wuxia (tipo tigre y dragón, para que me entendáis). Lo que importa no es la lucha entre las Dagas Voladoras y el gobierno sino la historia de amor entre los personajes, que no son más que meros peones en esa batalla.
Un 10.
P.D. Lo prometido es deuda. He aprendido a poner vídeos (me ha costado lo suyo, soy un negado para estas cosas) y os pongo el tráiler del que hablaba.
Atención al trozo de crítica que ponen al final del tráiler: "Breathtaking, heart-stopping, beautiful... You must see this film!" (te deja sin respiración, te para el corazón, preciosa... ¡Debes ver esta película!). No puedo estar más de acuerdo.
sábado, 29 de marzo de 2008
La huella (Reino Unido, 1972)

Retomo la sana costumbre de comentar una obra maestra un día que no he visto ninguna película. Y lo hago a lo grande. Damas y caballeros, señoras y señores, aquí está el que quizá sea el mayor duelo interpretativo de la historia del cine. Y es que es difícil decidirse sobre si está mejor Michael Caine o Laurence Olivier. Lo único que está claro es que los dos rozan la perfección. Y es increíble ver cómo una película con poquísimos personajes te mantiene enganchado durante las más de dos horas que dura sin que decaiga el interés lo más mínimo.
Michael Caine interpreta a un joven que tiene un romance con la esposa del personaje de Laurence Olivier, bastante mayor que él, y acude a visitarle para resolver sus diferencias civilizadamente, dando comienzo a una intriga entre ambos en la que nada es lo que parece.
La película cuenta con un remake del año pasado dirigido por Kenneth Branagh con Jude Law en el papel que en su día hizo Michael Caine y él en el que hizo Laurence Olivier. La verdad es que no tengo ningún interés por verla, aunque prefiero no decir de este agua no beberé, que vale más un por si acaso que un quién lo diría. ¿Veremos dentro de 35 años otro remake con Jude Law en el papel de Caine de Olivier y alguna joven estrella en el suyo de Caine? Espero que no.
Absolutamente magistral, tremendamente bien dirigida por ese monstruo que era Joseph L. Mankiewicz y con un guión redondo.
Un 9.
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