miércoles, 22 de mayo de 2013

Luigi's Mansion 2 (3DS)


12 años después de la primera entrega, Luigi vuelve a dedicarse a cazar fantasmas y a resolver misterios en una nueva aventura que supera con creces a la original y pasa a formar parte de ese grupo de grandísimos juegos que están haciendo de Nintendo 3DS una portátil con un catálogo realmente envidiable.

Luigi's Mansion 2 coge la esencia de su predecesor, que sin ser un mal juego tenía mucho que mejorar, y la perfecciona. En esta ocasión no hay una única mansión sino 5, por las que habrá que avanzar al más puro estilo The Legend of Zelda, resolviendo puzzles y obteniendo llaves que permiten avanzar por donde antes no se podía, hasta llegar al enfrentamiento con el jefe final de la mansión. Si algo se echa en falta respecto a los juegos de Link es la obtención de objetos nuevos que permitan avanzar por lugares antes inaccesibles. Eso está presente en Luigi's Mansion 2... pero solo hasta cierto punto. Son pocos los objetos de los que dispone Luigi (la aspiradora, la estrobombilla y el desoscurizador) y se consiguen todos ellos muy pronto.

El diseño de las mansiones es sublime y la superación de las mismas no se lleva a cabo de forma lineal, sino a través de misiones. Si bien podría hacerse lo mismo del tirón, al consiguir cierto objetivo dentro de una mansión se concluye con la misión correspondiente y se comienza otra a partir de ahí. De este modo, se puede volver a rejugar cualquier misión ya realizada en cualquier momento para mejorar la puntuación obtenida o para conseguir algo que no se lograse en el primer intento. En cada misión hay un fantasma Boo escondido y en cada mansión 13 joyas ocultas. Además, en cada misión se obtiene una medalla de bronce, plata u oro en función del tiempo empleado, la cantidad de fantasmas atrapados, la vida perdida y el dinero recogido. Atrapando a todos los Boos de una mansión, se desbloquea una misión extra. Pasarse el juego no es especialmente complicado ni lleva demasiado tiempo, pero conseguir todos los Boos y todas las joyas ya es otra historia. Y no digamos ya conseguir la medalla de oro en todas las misiones.

Por si todo esto no fuera suficiente, hay también un modo multijugador. Claramente inferior a la aventura principal, cierto, pero el juego no es peor con dicho modo que si no lo tuviera. Se puede jugar entre hasta 4 jugadores y tanto en modo local como en línea. Consiste en avanzar por una torre, superando un piso tras otro hasta llegar a un jefe final. Los jugadores deben cooperar a la vez que intentan conseguir una puntuación mayor que la de los demás. Hay tres modalidades: caza, tiempo y ectochucho. En el modo caza hay que atrapar a todos los fantasmas de cada planta. En el modo tiempo hay que encontrar una trampilla dentro del tiempo límite y activarla entre todos los jugadores. En el modo ectochucho hay que buscar y atrapar a perros fantasma escondidos. La cooperación es esencial, ya que podremos caer en trampas de las que es imposible escapar sin la ayuda de un compañero. Además de los 3 modos, se puede escoger la cantidad de plantas de la torre y la dificultad del juego. No es un multijugador apasionante que vaya a aportar cientos de horas extra, pero sí que resulta suficientemente bueno como para pasar un buen rato jugando una partida de vez en cuando.

Su mayor defecto quizá sea la duración. Digo "quizá" porque en realidad proporciona muchas horas de diversión, pero es tan entretenido en todo momento que se queda uno con ganas de más. Por pedir, que no quede, yo habría preferido 10 mansiones en vez de 5, y si las 5 a mayores hubiesen sido del mismo nivel que las del juego, no creo que se hubiese hecho nada pesado en ningún momento. 

No quiero terminar esta reseña sin comentar el humor que desprende el juego por los cuatro costados. Ha sido, sin duda, uno de los videojuegos que más me han hecho sonreír (e incluso reír en alguna ocasión) de cuantos he probado. Mención aparte merecen los Boos, que se presentan diciendo algo a juego con su nombre. Así, nos encontramos con Abooltado, Abooson, Emboostero y muchos otros. Mi preferido, sin duda, Autoboosero.

Un 8.