lunes, 28 de febrero de 2011

The Last Remnant (360)


En un mundo habitado por 4 razas en el que unos objetos conocidos como reliquias otorgan un enorme poder a quienes se vinculen con ellas, un chico busca a su hermana desaparecida, solo para descubrir una trama que va mucho más allá de lo que imagina.

The Last Remnant es un RPG que intenta combinar el estilo oriental con el occidental y que cuenta tanto con grandes virtudes como con grandes defectos.

En vez de llevar a unos pocos personajes, como suele ser habitual, aquí podemos llevar hasta 18, divididos en hasta 5 grupos de hasta 5 personajes. De ellos, solo 6 pueden ser líderes (los personajes molones y con chicha, por así decirlo), mientras que el resto deberán ser soldados, personajes genéricos y menos poderosos.

El sistema de combate está muy bien pensado, pero muy mal implementado. Los enemigos, al igual que nuestro equipo, están distribuidos en grupos. Hay que elegir qué grupo ataca a qué grupo. No se pueden dar órdenes concretas, ya que se tardaría mucho en decidir lo que hacen 18 tíos y se podría abusar de los ataques devastadores. Aparece una lista de diferentes comandos, ya sean ataques, curaciones o mejoras de atributos para cada grupo. Es más, seleccionando otro enemigo, cambia la lista, con lo que la variedad de acciones a realizar es amplia. Algunos ataques gastan puntos de acción. Cada personaje tiene una cantidad máxima de puntos de acción y otra cantidad que se suma a cada turno. Si por ejemplo en un grupo hay 5 personajes que suman 10 a cada turno y tienen un máximo de 100, cada turno se sumarán 50 (salvo que algún personaje esté muerto) y no podrán acumular más de 500. Con esos puntos de acción podrán hacer ataques especiales o hechizos, aunque todos los gaste el mismo personaje. Hasta ahí, muy bien. El problema es que en cuanto se han dado las órdenes se hace interminable ver cómo toooooodos los personajes, tanto aliados como enemigos, hacen sus movimientos, que no son rápidos precisamente. Para aliviar el aburrimiento, muchas veces al atacar se ralentiza un momento la cámara para pulsar un botón. si se da al adecuado en el momento oportuno, se da un golpe maestro. Existe la opción de ponerlo automático (aunque la cámara se sigue ralentizando ¬¬) y la máquina a veces lo hace bien y a veces mal. Yo salvo que luchase contra enemigos tochos lo dejaba en automático y mientras luchaban aprovechaba el tiempo haciendo cualquier otra cosa. Es que es exagerado, en combates contra muchos enemigos un turno puede durar un par de minutos tranquilamente. Y un combate entero, más de media hora. No es lo habitual, pero incluso los combates normalitos suelen ser bastante largos.

Para moverse por el mundo, aparece un mapa con las localizaciones disponibles, se pincha a la que queremos ir y punto. Para llegar a ciudades nuevas habrá que atravesar diferentes zonas con enemigos, pero una vez se ha llegado basta con seleccionarla en el mapa para volver. Igualmente, en las ciudades no nos podemos mover por todas ellas. Son enormes, así que basta con ir al mapa de la ciudad, seleccionar las calles donde estén las tiendas, gremios o personajes importantes y se va allí directamente. En dichos gremios se pueden reclutar líderes. Además, proponen muchas pruebas por las que darán recompensas si se superan.

En cuanto a misiones secundarias, el juego va muy bien servido. Sin embargo, de nuevo hay un gran pero. Algunas solo se pueden hacer en un momento muy concreto del juego o requieren hacer cosas absurdas previamente que el sentido común indica no hacer. Y la última solo sale si se han hecho todas las demás. Vamos, que sin una guía ni de coña alguien las hace todas. Yo utilicé la guía para saber cuándo y dónde hacerlas, mientras que iba por mi cuenta en la historia principal. Así, conseguí hacer todas las misiones y no solo eso, sino que The Last Remanant se ha convertido en el primer juego en el que consigo hacer algo que pensé que no haría nunca... ¡conseguir TODOS los logros! No suelen interesarme y generalmente solo consigo los que me salen sobre la marcha... pero no puedo negar que me ha hecho ilusión conseguir todos los de un mismo juego.

Hay muchísimo más por contar que me dejo en el tintero, y la mayoría de ello es bueno, pero es tanto que entrar en detalle eternizaría la reseña tanto como los combates más largos del juego, así que no entro en detalle. No obstante, no quiero dejar sin mencionar el diseño de los personajes principales, que está muy, pero que muy logrado. En el caso de los mejores, es una auténtica pasada.

Concluyendo y resumiendo, diré que es un juego bastante recomendable para los fans del género, pero el resto de los mortales haríais bien en huir de él.

La versión para PC arregla muchos de los fallos. De entrada, no hay límite en la cantidad de líderes que se pueden usar en combate, con lo que no se frustra uno viendo que tiene unos 12 verdaderamente cojonudos y solo puede usar 6. Da mucha rabia. Por otro lado, los combates avanzan mucho más rápido. Según he leído, hay también algunos cambios sin mayor importancia. Lástima que la versión de Xbox360 no sea igual. Se queda en...

Un 7.