Mostrando entradas con la etiqueta Juegos de mesa. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Juegos de mesa. Mostrar todas las entradas
miércoles, 9 de octubre de 2013
Los hombres lobo de Castronegro
Los hombres lobo de Castronegro se ambienta en una aldea en la que por la noche atacan los hombres lobo y se cenan a alguien. Se reparten los roles entre los jugadores, que deberán mantener su papel en secreto. Uno de los jugadores, que no recibe carta, va narrando la historia, mientras los demás hacen lo que corresponda. Así, al caer la noche todo el mundo cierra los ojos y esperan a que el narrador les llame. La adivina puede mirar la carta de otro jugador y saber así quién es. Cupido enamorará a dos jugadores, que deben protegerse mutuamente en todo momento y mueren ambos a la vez si muere cualquiera de los dos. Los hombres lobo deciden a quién quieren comerse. La bruja puede resucitar y matar a un jugador por partida. La niña puede mirar mientras los hombres lobos atacan... con cuidado de que no la detecten o será la próxima que acabe en su estómago. Hay más roles, entre los que se encuentra el simple aldeano, que no tiene ninguna característica particular.
Una vez acaba la noche, todos despiertan, el narrador informa de quién (o quiénes) ha muerto y todos deben discutir sobre quién puede ser hombre lobo para enviarlo a la hoguera. Por votación por popular, muere el elegido... y se vuelve a hacer de noche. Vuelta a empezar.
El juego termina cuando han muerto los hombres lobo, cuando solo quedan ellos con vida o cuando mueren todos excepto los enamorados. O cuando ha muerto todo el mundo, que también puede ocurrir.
Se trata de un juego muy entretenido (salvo que te maten la primera noche, que no haces nada en toda la partida) en el que la habilidad de cada uno para saber disimular y para convencer y engañar a los demás es crucial. ¿Será aquel de quien sospechas un hombre lobo o vas a mandar a la hoguera a un inocente? ¿Será ese otro un lobo con piel de cordero? Cualquier estrategia es buena si ayuda a sobrevivir. Algún día probaré lo de alguien ha matado a alguien... y no me gusta señalar.
Un 7.
Etiquetas:
Juegos de mesa,
Los hombres lobo de Castronegro
miércoles, 11 de septiembre de 2013
Skull & Roses
Skull & Roses es un juego de mesa muy sencillo que puede llegar a ser realmente divertido.
Cada jugador, hasta un máximo de 6, cuenta con 4 "posavasos", uno de los cuales tiene una calavera. Los otros tres, tienen unas rosas. Al comenzar la partida, todos ponen uno de los posavasos boca abajo. El primer jugador debe colocar otro posavasos encima del anterior o decir un número del uno al total de posavasos que hay en juego. En caso de decir el número, los demás tienen la opción de superarlo. Cuando llegue el momento en el que nadie supere el número más alto que se ha dicho, el jugador que lo haya hecho deberá levantar de la mesa tantas rosas como haya dicho, siendo obligatorio levantar primero el último posavasos que haya puesto él mismo. De este modo, es peligroso echarse un farol teniendo la calavera, ya que si nadie supera lo que ha dicho, perderá automáticamente esa ronda.
La penalización por no acertar consiste en la pérdida de uno de los posavasos. El premio por levantar tantas rosas como se ha dicho es un punto. Si un jugador se queda sin posavasos, pierde la partida y deja de jugar. Para ganar, habrá que hacer dos puntos o ser el único al que le queden posavasos cuando todos los demás jugadores hayan perdido los 4 suyos.
Aunque parezca una tontería, es un juego que requiere pensar mucho. Es imprescindible hacer un buen uso de la psicología, así como saber echarse faroles y anticiparse a lo que harán los otros jugadores o adivinar con qué intenciones hacen lo que hacen. Si alguien tiene un único posavasos en la mesa y dice "uno"... ¿quiere un punto fácil levantando su rosa o tiene una calavera y pretende que otro jugador pique subiendo la apuesta y levantándola? Callarse supone que pierda un posavasos si tiene una calavera, pero si tiene una rosa se le está regalando un punto y con solo dos se alza con la victoria. A lo largo de una partida de Skull & Roses se presentan decenas de dilemas como ese.
Un 7.
miércoles, 14 de agosto de 2013
Bang!
En Bang! los jugadores se adentran en el salvaje oeste. A cada jugador se le entregará una carta de rol y otra de personaje. El rol indica la misión a realizar, y puede ser sheriff, alguacil, forajido o renegado. Excepto el sheriff, que debe mostrar su carta, nadie sabe el rol de los demás. Su misión es acabar con los forajidos y con el renegado. Los alguaciles deben ayudarle. Los forajidos, matarle. El renegado, matar a todo el mundo sin que el sheriff muera antes que los forajidos. Cada personaje, por otro lado, tiene una habilidad única.
Para llevar a cabo la misión que corresponda, cada jugador deberá jugar en su turno tantas cartas como quiera con la excepción de usar más de una carta Bang! en el mismo turno (carta que sirve para disparar). La cantidad de cartas es muy variada. Se puede usar un arma de un alcance mayor (en principio solo se puede disparar al jugador que está sentado a la derecha o a la izquierda), meter a alguien en la cárcel para que pierda turno, subirse a un caballo para estar a mayor distancia de los demás, robar una carta a alguien, beber una cerveza para recuperar vida y un largo etcétera.
Bang! es un juego apasionante donde no sabe uno de quién fiarse si se juega bien, de forma ágil y dinámica. Por desgracia, tiene un gran pero. Una vez que alguien pierde todos sus puntos de vida, muere y deja de jugar. Y no es nada raro que alguien muera antes de haber podido jugar una sola carta. Ni descabellado que una partida dure más de media hora. Con lo cual, si ocurren ambas cosas, puede llegar a ser muy aburrido para quien ha muerto, motivo por el cual le quito un punto a la nota final, que se queda en...
Un 7.
miércoles, 3 de julio de 2013
Ciudadelas
El objetivo de Ciudadelas consiste en crear la ciudad más valiosa, para lo que cada jugador deberá construir distritos. En el turno en el que alguien alcance un determinado número de distritos, la partida termina, ganando quien tenga más puntos al sumar el valor de cada distrito que posea y otros que se obtienen como bonificaciones por lograr hacer determinadas cosas. Entre los distritos hay algunos, las maravillas, que otorgan un beneficio adicional a quien las posea.
En la versión básica del juego hay 8 roles (los de la imagen de abajo), cada uno de los cuales con una habilidad. En cada turno, los jugadores escogen su rol en secreto, de modo que nadie sepa quién es qué. Cada uno hará en su turno uso de su habilidad, cobrará dinero u obtendrá cartas de distritos, según prefiera, y construirá alguno si lo estima oportuno. El asesino y el ladrón matan y roban, respectivamente, a otros jugadores (pero no pueden decir que matan o roban a tal jugador, sino al rey, al mercader, etc., por lo que deberán pensar muy bien quién habrá podido escoger qué rol para acertar), el mago puede cambiar sus cartas por las de otro jugador (incluso si no le queda ninguna, con lo que le robaría todas) o por otras del mazo, el rey será el primero en escoger rol en el turno siguiente, el obispo es inmune al condotiero, el mercader cobra más oro que los demás, el arquitecto se lleva cartas adicionales del mazo y construye hasta tres distritos en un turno y el condotiero puede destruir distritos de otros jugadores. Además, el rey, el obispo, el mercader y el condotiero se llevan una moneda extra por cada distrito que tengan de su color.
Además, el juego cuenta con otros 9 roles con diferentes habilidades que pueden sustituirse por los básicos. Así, las posibilidades son enormes, al poder hacer muchísimas combinaciones entre los 8 que he descrito y los otros.
La estrategia es esencial en Ciudadelas, así como prever lo que harán los demás jugadores e intentar anticiparse a sus movimientos. Gracias a eso, si se juega entre gente que sabe lo que hace puede llegar a ser un juego apasionante. Por el contrario, si se juega con ineptos que no saben muy bien qué hacer y tardan minutos en decidirse, alargando los turnos y eternizando las partidas, puede llegar a ser un juego muy cansino y tedioso.
Un 7.
miércoles, 5 de junio de 2013
Bohnanza
En Bohnanza el objetivo es ser el jugador que más dinero consiga a base de cultivar judías.
Para ello, se reparten cartas entre los jugadores, que deberán ir plantándolas en el orden en el que las reciben. Como solo se cuenta con dos campos y en cada campo hay que plantar judías iguales, si llega el momento en el que un jugador se ve obligado a plantar una judía de un tipo diferente a las que ya tiene plantadas, tendría que deshacerse de las de uno de los campos. El problema es que cuantas más se tienen en un mismo campo más dinero se saca por ellas. Para evitarlo, cada jugador puede negociar con los demás en su turno, de modo que procure deshacerse de aquellas judías que no le conviene plantar a cambio de otras que sí son de su interés. Aunque, por supuesto, la suerte influye mucho en el juego, es esencial contar con unas buenas habilidades a la hora de negociar. Eso sí, cuidado, no os vayáis a dejar engañar y hagáis un favor muy gordo a alguien pensando que sois vosotros los que más os beneficiáis.
Hay varios tipos de judías. Cuanto menos frecuentes son (hay entre 6 y 20 de un mismo tipo), menos se necesita plantar para conseguir monedas, pero, lógicamente, será más complicado reunirlas. En la versión expandida del juego hay 3 tipos más de judías, habiendo de una de ellas solo 4 unidades, de otra 22 y de otra 24.
Un 7.
miércoles, 8 de mayo de 2013
Tiro al pato

Cada jugador tiene asignados patos de un color, que van desfilando por el campo de tiro como si de una caseta de feria se tratara. El objetivo es bien simple: liarse a tiros para matar a los patos de los demás y que los nuestros sean los únicos supervivientes. Cuando un jugador se queda sin patos sigue participando, por lo que conviene tener cuidado a la hora de atacar a los de alguien, ya que no hay nada más peligroso que alguien sin nada que perder y la venganza puede ser muy dulce.
Para alcanzar nuestro objetivo deberemos usar una serie de cartas de todo tipo. Las más comunes son las de apuntar, que colocan una diana encima de una posición del campo de tiro (ojo, encima de una posición, no encima de un pato, por lo que si los patos se mueven puede ser otro el que acabe debajo del punto de mira) y la de disparar, que mata al pato que se encuentre bajo una diana. Sin embargo, hay muchas más. Podremos poner a uno de nuestros patos el primero de la fila para que sea el primero en escapar del campo de tiro y ponerse a salvo hasta que le toque volver a salir, reordenar los patos a nuestro antojo, disparar a la vez a dos dianas contiguas, disparar con mala puntería matando al de al lado de la diana o incluso matar a un pato a nuestra elección aunque no tenga diana encima, entre otras cosas.
Se trata de un juego muy divertido en el que los piques están asegurados. Ideal para jugar entre 5 o 6 jugadores, aunque también se puede jugar entre 3 o 4, y con una duración muy ajustada, de modo que las partidas no suelen durar demasiado poco ni hacerse muy largas.
Un 7.
miércoles, 10 de abril de 2013
Colonos de Catán
En Colonos de Catán, el objetivo consiste en ser quien consiga expandirse y asentarse más en una isla.
Para ello, cada jugador cuenta inicialmente con dos poblados y dos caminos que habrá de colocar estratégicamente en el tablero. A partir de ahí, la suerte decidirá quién se lleva ciertos recursos con los que poder seguir construyendo o consiguiendo tarjetas que ayudan a lograr el objetivo. En el turno de cada jugador, puede hacer todo lo que quiera con los recursos de que dispone y negociar con otros jugadores para cambiar unos recursos por otros y poder así hacer algo más. El primero que llegue a 10 puntos, gana. La manera de obtenerlos es básicamente ampliando su territorio. Por cada poblado, un punto. Por cada ciudad, dos. Por tener el camino más largo del tablero, dos. Ciertas tarjetas otorgan puntos adicionales.
La principal ventaja de Colonos de Catán es que el tablero no es fijo, sino que está formado por distintas piezas que se colocan juntas al azar, de modo que hay miles de posibilidades distintas, por lo que difícilmente habrá dos partidas iguales.
Los contras son que las partidas tienden a alargarse bastante y que si por una racha de mala suerte y buena estrategia de tus rivales te encierran en una zona del tablero, no tienes prácticamente nada que hacer y el aburrimiento hasta que termine la partida puede ser épico.
Para jugar en alguna que otra ocasión no está nada mal, pero no lo recomendaría para jugarlo con frecuencia, algo para lo que otros juegos como Dobble o Saboteur son excelentes.
Un 6.
miércoles, 13 de marzo de 2013
Dobble
Como veis en las imágenes, se juega con una serie de tarjetas redondas con 8 dibujos cada una. Todas las tarjetas tienen un único símbolo en común con cada una de las otras. El objetivo es ser el más rápido en identificarlo.
Partiendo de esa base, hay 5 modalidades. En una, cada jugador tiene una tarjeta, el resto están en el medio y hay que coger la superior de las del medio al encontrar el símbolo que coincide con la tarjeta propia hasta que en el medio no quede ninguna. Al coger una, esa pasa a ser la nueva que hay que mirar.
En otra, al revés, hay una en el medio, cada jugador tiene un taco y se tiene que deshacer de sus tarjetas poniéndolas en el medio, con lo que la del centro va cambiando cada vez que alguien pone una.
En la tercera, que se hace por rondas, cada jugador recibe una única tarjeta y debe encasquetársela a otro. Así, hasta que alguien tenga todas y pierda. Con muchos jugadores, es una locura.
La siguiente modalidad, también por rondas, consiste en poner una tarjeta en el centro y tantas alrededor como jugadores haya. Hay que llevarse todas las que se pueda de alrededor encontrando el símbolo común con la del centro. De nuevo, y más aún que antes, entre muchos es una locura.
Por último se da una a cada uno y se pone el resto en el centro. Hay que ponerles las del centro a cualquiera de los demás y pierde el que más tenga. Como vayan muchos a por el mismo, poco puede hacer.
Sencillísimo y adictivísimo. Aunque parezca una tontería, encontrar el símbolo común no es tan fácil como pudiera parecer, ya que puede tener tamaños muy distintos en las tarjetas. Tan frecuente es que alguien lo encuentre en un instante como que nadie lo vea y todo el mundo se vaya poniendo cada vez más nervioso mientras lo busca. Ideal para partidas cortas, con lo que se puede jugar si solo se dispone de un rato... o encadenar una partida tras otra jugando mucho tiempo.
Un 8.
miércoles, 13 de febrero de 2013
Piko Piko, el gusanito
Este juego de mesa es muy simple. Somos gallinas, tenemos hambre y queremos comer gusanos. El que consiga más, gana.
Para ello se dispone de 16 fichas con números del 21 al 36 y entre uno y cuatro gusanos (con más gusanos cuanto más alto es el número) y de 8 dados con los números del 1 al 5 y un gusano. Se tiran los dados, se escoge un valor y se retiran todos los dados en los que haya salido dicho valor. Se vuelve a tirar y a hacer lo mismo, sin poder elegir dados de un valor ya escogido previamente. Si solo salen valores ya elegidos, se pierde el tirno. El gusano vale 5 y es necesario tener al menos uno para poder coger una ficha, que tendrá que ser del mismo valor que lo que sumen los dados retirados.
Además de coger fichas de la mesa, se le puede quitar a otros jugadores la última que tengan si coincide con lo que obtenemos en los dados. Si un jugador pierde turno, tiene que devolver a la mesa la última ficha que haya conseguido y se da la vuelta a la de mayor valor que quede, no pudiendo conseguirla ya. Cuando todas las que queden en la mesa estén dadas la vuelta o no quede ninguna, acaba la partida y gana quien se haya llevado más gusanos. En caso de empate, quien tenga la ficha de número más alto.
Como podéis imaginar, la suerte influye mucho, pero no es menos cierto que tiene más posibilidades de ganar quien sepa qué estrategia seguir, cuándo arriesgar y a por quién ir.
Al principio fue increíble el pique con este juego. Tanto a mí como a varios de mis amigos nos enganchó una barbaridad y hubo broncas de las buenas cuando uno o varios se cebaban con otro para quitarle todas las fichas que había ido acumulando. Sin embargo, acabó cansando, ahora apenas juego y cuando lo hago no es lo de antes. Entretenido, sí, pero ni de lejos apasionante. No obstante, siempre tendrá un lugar reservado en mi corazón gracias a la cantidad de horas de diversión y de risas que me ha proporcionado.
Un 6.
lunes, 7 de enero de 2013
Saboteur
Comienzo la sección de juegos de mesa con mi preferido, el gran Saboteur.
En Saboteur, los jugadores se meten en la piel de enanos. Se juega con cartas, de modo que al principio de la partida hay una carta que muestra el inicio de la mina y otras 3 boca abajo, en una de las cuales hay un tesoro. Se reparten roles entre los jugadores, de modo que se puede ser buscador o saboteador... pero nadie sabe qué son los demás. El objetivo de los buscadores es llegar al tesoro. El de los saboteadores, que no llegue nadie. Nuestras armas, cartas de túnel para ir avanzando (o cortando caminos) por la mina; cartas de romper o arreglar instrumentos, de modo que quien tenga algo roto no podrá seguir excavando; cartas de mapa, para mirar una de las cartas de destino y ver si en ella está el tesoro; y cartas de derrumbe, para eliminar uno de los túneles, dificultando así el avance o abriendo caminos cortados.
Por supuesto, quien sea saboteador debe cuidarse de sabotear con estilo, disimulando, sin que se note que sabotea para que los demás no se pongan en su contra. A ser posible, debe hacer no solo que confíen en él sino que sospechen unos buscadores de otros.
El juego es divertidísimo, engancha una barbaridad y los piques entre jugadores están garantizados. Se necesitan entre 3 y 10 jugadores, y si bien siempre es una pasada, en mi opinión el juego alcanza sus mayores cotas de epicidad entre 6, 7 u 8 jugadores. Los 13 euros que me costó están ya amortizadísimos tras las innumerables horas que he pasado jugándolo.
También hay una expansión en la que se añaden nuevas cartas de acción y nuevos roles, y se puede comprar por separado o en un pack que incluye el juego normal junto con la expansión.
Un 9.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

















