lunes, 17 de mayo de 2010

Banjo-Kazooie. Baches y cachivaches (360)


Peculiar plataformas 3D en el que Banjo y Kazooie deberán subirse a todo tipo de vehículos para superar pruebas.

8 años después de Banjo-Tooie, 10 después de Banjo-Kazooie, dos generaciones de videoconsolas más tarde, aparece por fin la tercera entrega del oso y el pájaro de Rare.

De todos modos, cualquier parecido con sus predecesores es mera coincidencia. Lo único que tienen en común es a los protagonistas, que hay que recolectar jiggys y jinjos a lo largo y ancho de diversos mundos, el humor que tiene y una gran calidad. Dicho así parece mucho, pero la mecánica del juego es totalmente diferente, no solo a la saga a la que pertenece sino a cualquier otro juego que haya probado.

Nada de aprender multitud de movimientos de Banjo, de Kazooie o de ambos juntos. Ahora lo que habrá que hacer es conseguir mejores vehículos para superar las pruebas que nos propongan, cada vez más complicadas. Tenemos desde coches de carreras, aviones o barcos normales hasta cosas rarísimas de lo más imaginativas, a veces totalmente inútiles, a veces muy provechosas, como pueden ser un helicóptero en el que pulsando un botón las hélices salen disparadas y desplegando unas alas lo convertimos en avión, un vehículo que es a la vez todoterreno, barco y avión, una bota gigante con ruedas de la que sale un muelle con un extremo que sirve para atizar y un larguísimo etcétera. Por si los más de 100 medios de transporte diferentes no fueran suficientes, nosotros mismos podremos construir lo que se nos ocurra con las piezas de que disponemos, que son una barbaridad, por lo que las posibilidades son prácticamente infinitas.

El desarrollo del juego es sencillo. En cada mundo hay varios actos en los que el escenario será ligeramente distinto y habrá pruebas diferentes que completar. Las hay de todo tipo. Por las pruebas de jiggy ganaremos notas musicales si las completamos de mala manera, las notas y un jiggy si las hacemos en condiciones y las notas, el jiggy y un trofeo si lo hacemos genial. Por cada 4 trofeos recibiremos un jiggy extra. Cuantos más jiggys tengamos, más actos y mundos podremos visitar. Las notas, que además de obtenerlas así se pueden recoger por el escenenario, se utilizan como dinero. Con ellas, entre otras cosas, podremos comprar planos de vehículos y piezas. Los planos no servirán de nada sin las piezas necesarias para construir el vehículo que indican (no hay que construirlo personalmente, con el plano de un coche y las piezas necesarias, automáticamente podremos seleccionarlo). Por las pruebas de jinjo ganaremos monedas jinjo, que se utilizan en la ciudad en un minijuego para conseguir notas musicales o piezas de vehículos.

Todo eso da una idea de cómo es el juego grosso modo, pero hay muuuucho más en lo que no voy a entrar.

Da la sensación de que Rare no quería hacer otro juego de Banjo y Kazooie sino un plataformas de este estilo y para vender más decidieron utilizar a estos personajes que tanto tiempo llevaban abandonados. O quizá me equivoque, no sé. Al final del juego Kazooie le dice a un personaje "devuélveme mis habilidades, que si este juego no triunfa las necesitaré para el próximo" xDDDD. Ojalá llegue ese próximo juego a la antigua usanza algún día. Eso sí, aunque me gustaron más los de la Nintendo 64 y probablemente me lo hubiese pasado aún mejor con este si hubiera seguido el esquema de los anteriores, me alegro de que lo hayan hecho así, ya que he podido probar algo diferente en vez de más de lo mismo.

Un 8.

1 comentario:

kimaro dijo...

Por una parte me atrae, lo e visto en el gamestop por 15 euros esta tirado de precio y contando que jugue a los de n64, pues no se, le dare una opotunidad :D